domingo 24 de junio de 2007

Ficha para trabajar en las Parroquias

Identidad carismática de la Parroquia orionita

Buenos Aires, 20 de junio del 2007

Querido Párroco:

En el camino de elaboración del proyecto provincial de pastoral parroquial, que hemos iniciado el año pasado con el estudio de la realidad de nuestras parroquias, este año estamos invitados a reflexionar sobre la identidad orionita de nuestras Parroquias.

Por eso te proponemos que reflexionen en alguna de las reuniones del consejo pastoral parroquial sobre la vocación y la misión de la Parroquia orionita, profundizando los elementos esenciales del carisma de Don Orione y su encarnación en la vida parroquial.

La ficha de trabajo esta formada por “abundante” material de lectura que conviene distribuir en pequeños grupos para su lectura y posterior puesta en común, y una serie de preguntas para dialogar entre todos y elaborar la síntesis correspondiente que compartiremos en el Encuentro anual de agentes de pastoral parroquial a realizarse el sábado 8 y el domingo 9 de setiembre del 2007 en la Casa de Ejercicios ntra. Sra. de la Divina Providencia.

Te sugerimos como bibliografía fundamental para continuar el estudio y profundizar el tema el libro “Tras los pasos de Don Orione”.

La metodología para llevar adelante el trabajo tiene tres pasos: 1. Lectura grupal del material / 2. Dialogo comunitario / 3. Síntesis para el encuentro.

La ficha de trabajo y el material de lectura lo podes encontrar en: www.donorione.org.ar entrando en el blog de Pastoral Parroquial o directamente ingresando en: http://parroquiasorionitas.blogspot.com/

Las conclusiones se reciben hasta el 31 de agosto en parroquiasorionitas@gmail.com

Esperamos que este material ayude a nuestras Parroquias a crecer en fidelidad creativa a nuestro carisma orionita.

Los saludamos fraternalmente

P. Omar y P. Leo

Material de lectura:

1. Una breve síntesis del carisma orionita (Tras los pasos de Don Orione)

El proyecto de formación en el carisma hace referencia a un cuadro global de los aspectos del carisma orionita.

I. 1. Confianza en la Divina Providencia: experiencia de la paternidad de Dios («¡Sólo Dios!»); capacidad de leer los signos de los tiempos y descubrir la acción de la Providencia; esperanza histórica y escatológica.

II. 2. Instaurare omnia in Christo (aspecto místico): El Crucificado, el Sagrado Corazón, la Eucaristía.

3. Instaurare omnia in Christo (aspecto apostólico-salvífico): «Hacer de Cristo el corazón del mundo»; «¡Almas! ¡Almas!»; «hacerse todo a todos», adaptación, diálogo, atención a la persona y a los pueblos.

4. «A Jesús por María»: devoción cristocéntrica, filial, popular: Madre de Dios, Madre de la Divina Providencia, Madre de la Iglesia.

III. 5. Sensus ecclesiae (instaurare omnia in Ecclesia): Papa, Obispos, Iglesia local; pobres y pueblo; Iglesia del cielo (santos, patronos, almas purgatorio...); ecumenismo y reconciliación; universalismo y misionariedad; capacidad de inculturación.

IV. 6. Dinámica de la caridad orionita (aspecto místico): don del Espíritu; «Caritas Christi urget nos»; sacrificio, holocausto, oblación de sí.

7. Dinámica de la caridad (aspecto apostólico): «Mediante las obras de caridad»; dimensión misionera, dimensión profética, como salvación y liberación; dimensión social, como promoción humana.

8. Dinámica de la caridad (actitudes personales): preparación cultural, audacia apostólica, emprendimiento; creatividad, prontitud; laboriosidad, santa fatiga, generosidad; inteligencia y modernidad en los métodos y en los medios.

V. 9. Pobres, pequeños, humildes, simples... pobreza como estilo de vida personal y comunitaria.

10. Obediencia de hijos: obediencia a la voluntad de Dios; adhesión libre, activa, de corazón «como trapos (stracci)» (kénosis).

11. Pureza de vida: como custodia y transparencia de la experiencia de Dios; como castidad consagrada; dinamismo de madurez.

12. IV Voto (fidelidad al Papa-caridad): unidad y complementariedad de los dos IV voto de especificación carismática; fidelidad al Papa por medio de la caridad; caridad con fin de fidelidad al Papa.

13. Espíritu de familia: vida fraterna, compartir y preocuparse por los demás; estilo de relación en el apostolado; alegría.

VI. 14. Acentos de nuestra espiritualidad: piedad «encendida» (sólida), encarnada (activos y contemplativos); eclesial, sacramental, popular.

Los 14 aspectos del carisma orionita están distribuidos a lo largo del itinerario de la formación según el orden que presentamos aquí.

Material de lectura:

2. Sentir con la Iglesia. Conclusiones: P. Fernando Fornerod.

“Presentaremos sintéticamente entonces los elementos que componen el sentire Ecclesiam de Don Orione, en torno a dos categorías relacionales: providentia y caritas ya que ellas han marcado los puntos de inflexión eclesiológica de los elementos que componen la original comprensión orionina de la realidad de la Iglesia.

Providencia: una única ciudad

La categoría providentia en Don Orione está articulada al concepto «pueblo». En efecto para el Fundador tortonés, la noción «pueblo» no evoca principalmente un contenido sociológico, ya que siendo también una realidad teológico-bíblico, la usa con su significación religiosa. Hemos visto que él no aplica la categoría «pueblo de Dios» refiriéndola al misterio de la Iglesia; pero el contenido y el horizonte de la acción de la Providencia divina para el Fundador tortonés, no pueden ser otro que el transformar la humanidad en el pueblo de su propiedad. De allí que el lema instaurare omnia in Christo haya sido siempre entendido como el hilo rojo de la acción de la Providencia que da sentido al devenir de la historia. La mirada de Cristo hacia la humanidad necesitada de salvación, traducida en el lema orionino «almas y almas», y el gesto de amor del Señor manifestado hasta la entrega de la Cruz, han hecho de la humanidad el pueblo de la nueva alianza. En ésta perspectiva «pueblo» es una categoría inclusiva; la humanidad redimida en Cristo es un pueblo sin fronteras, sin divisiones ni condiciones excluyentes, que tiene por fundamento el precepto del amor, porque con amor ha sido constituido. La Iglesia es también un pueblo atravesado por la «anti-acción» del pecado, pero transformado por la gracia, que en Cristo se ha hecho victoria del hombre. Para Don Orione, esta humanidad convocada por la victoria de Cristo, es por lo tanto el sujeto de la lenta, fatigosa, y también por tantos momentos contradictoria marcha hacia su manifestación plena como pueblo de Dios. En esta historia de pecado y gracia, Dios ha revelado lo más intimo de sí. En efecto, la Providencia divina no es una categoría absoluta; en Cristo se ha hecho persona por la acción del Espíritu. Esta perspectiva marca ya el sentido del camino de este pueblo nuevo cuyo nombre es Iglesia, instrumento elegido por la Providencia del Padre, para instaurare omnia in Christo. Nos acercamos así a la contemplación histórico salvífica del misterio de la Iglesia del Concilio Vaticano II.

Mas en Cristo, Dios se ha hecho sufriente para arrebatar, con la fuerza del amor, el poder a esta soledad que conlleva ser «no-pueblo». La Iglesia es la manifestación visible de que este diálogo entre el sufriente por dolor y el Sufriente por amor se resuelve en triunfo. Ella es la humanidad nueva; y esta novedad consiste en ser «pueblo» de verdad, porque sólo Dios reestablece de modo admirable esta comunión. El Fundador tortonés no encuentra definición más adecuada para expresar el amor de Dios por los hombres, que cuando llama a Jesús «el primer pobre del Cottolengo». Ser «del Cottolengo» constituye la parábola del estado de sufrimiento que vive todo hombre; pero en Cristo ella misma es transformada radicalmente en fuente de vida. La Iglesia es instrumento de la Providencia para hacer que esta multitud errante sea «pueblo»: el Pueblo de Dios. Sin esta perspectiva histórico salvífica, la eclesiología orionina perdería no sólo su horizonte universal, sino el grado de incisividad y de compromiso personal y comunitario para transformar las relaciones entre los componentes de la sociedad humana. En ella está la originalidad y la actualidad de su enfoque.

Caridad: el Reino, único horizonte

Hemos podido comprobar que en Don Orione el polivalente concepto caritas se comprende plenamente en relación estrecha con la persona de Jesús y a su plan de salvación. Caritas es la categoría que mejor pone en evidencia la etapa de madurez espiritual y eclesiológica de Luis Orione porque formula la síntesis alcanzadas por el sacerdote tortonés entre la praxis pastoral y espiritualidad; entre teología y santidad. Por otro lado, la experiencia de la caridad, iluminando su concepción eclesiológica, armoniza en la misma realidad un mismo contenido teológico inclusivo de dos momentos complementarios hacia Dios, amado en sí mismo, hacia el hombre, amado por amor de Dios. Así, el triple amor esponsal, maternal y virginal atraviesa el único amor de Dios por su pueblo y se traduce en acción cuando la misión animada por esta realidad es diaconía para el mundo. La Iglesia sin dejar de ser convocada por la gracia de la elección, nace históricamente marcada por el mandamiento del amor.

Las enseñanzas del Concilio Vaticano II aportan una novedad a la comprensión del concepto caritas. En efecto, sin quitar nada al tradicional sentido de caritas como virtud, abre a una nueva perspectiva y ensancha el significado semántico de la caridad, cuando la relaciona a la dimensión pastoral y al compromiso social de la Iglesia. En la perspectiva introducida por concilio la caridad es vista cada vez más en la dimensión del ministerio eclesial: el ministerio de la caridad. Se pasa de este modo de la consideración de la caridad entendida como el compromiso y el esfuerzo de ascesis personal del cristiano (AA 8), siempre en el ámbito de la Iglesia, a la comprensión de la caridad como característica propia y constitutiva de la Iglesia (LG 1).

La presencia viva de Cristo operante no sólo por medio del que sufre, sino en el que sufre, hace de la experiencia eclesial orionina una de las más altas expresiones de lo que más adelante dará contenido a la expresión Ecclesia caritatis. Por ello el proceso interior que llevará a Don Luis Orione a la identificación con la situación que vive el pobre y el que sufre («i rifiuti») no es un proceso conducido por ninguna ideología, sino que está traspasado por la convicción de fe: De hacer lo que Cristo, por amor al Padre, ha hecho y que ha dejado como testamento a su Iglesia. Y vivir esta identificación con Cristo, donando su vida a la humanidad sufriente, y a éste sufriente, en la relación vital y de recíproca donación, esa experiencia es ser Iglesia. Es por medio del ofrecimiento de la propia existencia, identificándose con el Cristo solidario, con la humanidad herida, que la Iglesia se edifica (1 Cor 8,1b).

En varias oportunidades hemos visto como Don Orione se va internalizando en este proceso de identificación con Cristo en los pobres. Es que este binomio no es posible separarlo a riesgo de no poder comprender ni uno ni otro de sus componentes. En este sentido, Don Orione ha visto que la Iglesia era tal en los «desamparados», porque en ellos resplandece el ofrecimiento de Cristo, para la salvación del mundo. La caridad «estado-condición» (Ef 2,8-10) de la eclesiología acentúa entonces los elementos escatológicos de la realidad del Pueblo de Dios. Finalmente decimos que si la categoría providentia marcaba la universalidad del sentido nuevo de la humanidad obtenido por Cristo y actuante por medio de la Iglesia, la caritas es precisamente la visiblidad histórica de que tal condición ha alcanzado de verdad al hombre y por medio él, también su cultura e instituciones.

La herencia eclesiológica que recibe el joven seminarista Luis Orione, como hemos visto, estuvo influenciada por el concepto de potestas. Esto se ha reflejado en una concepción teológica verticalista de la eclesiología, ya que el punto de partida de su comprensión ha sido la Iglesia institución. Como hemos tenido oportunidad de ver, el encuentro con la espiritualidad rosminiana ha posibilitado que la eclesiología orionina mostrase, su capacidad de desarrollo, o mejor dicho de conversión ya que se fue purificando de aquellos elementos que le impedían mostrarse en su verdad. Hemos visto que fruto de este encuentro es que desde 1903 Don Luis Orione habla de la Iglesia como instrumento de la Providencia; pero ¿Cuál es la naturaleza de este instrumento? Evidentemente la respuesta ha dependido de los modelos eclesiológicos que se fueron sucediendo en el desarrollo del pensamiento de Luis Orione. La perspectiva histórica salvífica en la que coloca a la Iglesia como hemos afirmado viene de su percepción del sentido de la historia; en Cristo la historia no es un sucederse neutro y caótico; en Cristo la historia es el ámbito de la acción de la Providencia divina y la Iglesia es su instrumento. Esta es la primera inflexión histórica que sufre la eclesiología de Don Orione. La Iglesia es instrumento y signo de la acción de la Providencia en el mundo, en la historia. No estamos lejos del concepto de sacramento (signo e instrumento) aplicado por el Concilio Vaticano II a la Iglesia (LG 1). Pero si en los escritos fundacionales, la conciencia orionina se acerca a la definición conciliar, sólo más tarde su experiencia encarnará dichos contenidos. En efecto hemos visto que la situación general suscitada por el modernismo bajo el pontificado de Pío X, disminuyó el ritmo de marcha del proceso. Lo importante es que los elementos de la eclesiología orionina del período en torno a 1903 testimonian que, para Don Orione, la Iglesia es el sujeto histórico que se autodetermina y obra, en el camino de la economía de la salvación (LG 8). La Iglesia contemplada desde la categoría de pueblo de Dios, en el modo como hemos visto que Don Orione expresa este contenido, manifiesta adecuadamente la realización histórica de su condición mistérica. Un pueblo en camino, en la historia, hacia el Reino. El otro punto histórico de inflexión eclesiológica lo marcó el desarrollo teológico existencial de la categoría caritas. Ella es la categoría que expresa adecuadamente la naturaleza de la Iglesia pueblo de Dios.

Es el proceso interior de la gracia, el que ha purificado la relación Cristo-Iglesia, del modelo eclesiológico orionino. El gesto de entrega de Cristo en la cruz ilumina la solidaridad del cristiano con el que sufre y éste ofrecimiento renueva el origen místico de la Iglesia ¿Qué es lo que hace que este ofrecimiento de la propia vida no sea un gesto meramente filantrópico? La respuesta la encontramos en la inserción del gesto de caridad en el marco de la acción de la Providencia, que ha hecho de la Iglesia su instrumento de salvación. El don de la propia vida construye la Iglesia, cuando se une al don de Cristo, entregando su propia vida por amor al Padre. El horizonte de la dignidad del hombre sólo se descubre en la vivencia de esta relación de donación recíproca. Más aún: En la participación a la «crística medida» de tal donación (Jn 13,1). Porque el servicio diaconal no es sólo hecho sólo a éste hombre, sino a Cristo en este hombre (2Cor 5,20).

Luis Orione: un Renovador de la Iglesia

Evidentemente hemos podido ver como el poliédrico recorrido de la experiencia de la Iglesia de Luis Orione ha partido de los elementos históricos del tiempo que le tocó vivir. Si en los primeros estadios de su eclesiología, éste amor lo ha llevado a la identificación con un modelo temporal de Iglesia, ha sido precisamente el deseo de estar con ella y sufrir con ella. En efecto, recordamos como en momentos en que el liberalismo, que anidaba en el proceso unificador italiano, y poco después en tiempos que el socialismo arrancaba la fe de la gente sencilla y plantaba en el corazón de los trabajadores explotados una ilusión de falsa libertad, Luis Orione, mientras era aún seminarista, se enrolará en la defensa de ellos desde un modelo eclesiológico inadecuado, porque cerraba la Iglesia sobre sí misma, buscando defenderse dentro de las murallas de un mundo eclesial destinado a perecer. Las iniciativas de Luis Orione por hacer de la Iglesia la respuesta a los desafíos del mundo, estaban condicionados por esta herencia eclesiológica recibida. Luis Orione comienza en este periodo una verdadera cruzada para evitar que las masas populares, presas de las ideologías, abandonasen la Iglesia; las actitudes del Don Orione de este tiempo, en efecto tienen que ver más con aquellas que asume un restaurador que lucha por restablecer la situación subvertida. Lentamente comprenderá que era necesario, no una restauración sino una verdadera renovación de la Iglesia por medio de la caridad. La originalidad eclesiológica de Luis Orione, en este período se traduce en esta búsqueda de un modelo eclesial que sea de verdad la respuesta a los desafíos planteados por la historia.

El primer Don Orione buscó hacer entrar el mundo, sus instituciones, la sociedad en ese modelo eclesial que había hecho de la Iglesia «un reino de este mundo». Ese proceso espiritual, interior pero real, y con consecuencias reflejas en los institutos por él fundados, lo conducirá a vivir una experiencia de despojo de todo aquello que no es parte de ese «reino que no es de este mundo» (Jn 18,36). El espacio libre que se produce se llena de aquél que fue enviado al mundo y que el mundo ha rechazado (Jn 1,11). La tentación de renovar la Iglesia haciéndola semejante al mundo, no la tuvieron solamente los intransigentistas, o los ultramontanistas; la tienen todos aquellos que por hacerla cercana a los hombres, la desnaturalizan y la vuelven insignificante porque la vacían de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Si la experiencia eclesiológica orionina ha pasado por este proceso, el resultado obtenido durante el período latinoamericano, la constituye en una novedad absoluta. Ahora bien, uno podría considerar la originalidad de este modelo eclesial orionino en cuanto anticipador de los elementos eclesiológicos que luego, en el Concilio Vaticano II, y en particular en la LG y en la GS, fueron formulados por los padres conciliares. En efecto, la eclesiología orionina evidencia no sólo la condición mística de la Iglesia, sino también su condición histórica. Ambas dimensiones son expresadas en conceptos como Iglesia instrumento de la Providencia. La originalidad de este modelo orionino y conciliar descansa sobre la fidelidad a la evangélica sencillez de la Iglesia, que tanto Don Orione como el Concilio han reconocido como el verdadero rostro de la Iglesia y la misión urgente con la que debe servir al hombre y a la sociedad hoy.

Si la recuperación de la condición mistérica de la Iglesia vino por el lento desarrollo doctrinal, en Don Orione se anticipó en su experiencia personal, es decir en su sentire Ecclesiam. Su doctrina eclesiológica vive en la síntesis vital del equilibrio entre los elementos que tienen que ver más con la condición histórico salvífica como con aquellos que se refieren a la dimensión mística de la Iglesia. Por ello es que no dudamos en calificarla de mistérica: La Iglesia es instrumento de la Providencia, es decir pueblo de la Nueva Alianza, pero sin separarse de la experiencia personal de solidaridad con el sufrimiento del hombre, lugar eclesiológico desde donde la historia se renueva y manifiesta la anticipación escatológica de su plenitud.

Ahora bien ¿Cuál fue el grado de la influencia de esta perspectiva de Iglesia de Don Orione en la comprensión teológica de su tiempo? La pregunta podría tener varias respuestas. Intentemos expresar algunas. Hacia 1940, año de la desaparición física de Don Orione, comenzaban a dar frutos los así llamados movimientos de renovación. La misma eclesiología lentamente se verá beneficiada de ellos, en modo particular en los dos decenios que precedieron al Concilio Vaticano II. El trabajo de los teólogos se concentró en buscar categorías adecuadas para expresar el misterio y la misión de la Iglesia en el mundo, que no estuviesen relacionados únicamente con los tradicionales modelos eclesiológicos de cuerpo místico y sociedad perfecta. Lentamente irán adquiriendo carta de ciudadanía las nociones de pueblo de Dios y de sacramento radical. Ciertamente Don Orione debe haber tomado contacto con los fermentos de tales movimientos, visto la gran capacidad que tuvo para mantenerse equidistante sea de la gente sencilla como de los intelectuales y los académicos. Sin embargo no creemos que él haya podido influir directamente sobre estas corrientes de pensamiento.

Pero a conclusión de este recorrido eclesiológico, de lo que sí estamos ciertos y que hemos podido testimoniar en esta investigación, es que Don Orione permanece aún hoy un gran desconocido en la hondura de las líneas de su espiritualidad, en su predisposición al diálogo con los interlocutores de su tiempo, en su capacidad de cambio para estar a la cabeza de los tiempos. Estamos seguros de que su contribución a la teología recién comienza a vislumbrarse. Los esfuerzos por expresarla, aún tienen que sortear algunos desafíos; pero vemos esperanzados la presencia de muchos laicos que fascinados por la personalidad de Don Orione, comienzan a contemplar con ojos nuevos, un carisma que les pertenece a titulo pleno. Es quizás con ellos que veremos florecer tantos testimonios de aquella «santidad social» de la que hablaba Don Orione, que brinda en el testimonio de una solidaridad con el sufrimiento del mundo haciendo visible el paso de Dios Providencia; ella es la experiencia verificable que la caridad de Cristo de verdad nos hace su Iglesia; y que ésta misma caridad es la que salva al mundo.”

Material de lectura:

3. San Luis Orione: “genial expresión de caridad cristiana”

…Trataré de desarrollar los rasgos más característicos de la caridad de nuestro fundador, para lo cual conviene analizar una hermosa oración que pertenece a una carta que San Luis Orione dirige desde Itatí el 27 de junio de 1937 a sus “hermanos e hijos reunidos en Santos Ejercicios Espirituales”

“…Danos, María, un ánimo grande, un corazón grande y magnánimo,

que llegue a todos los dolores y a todas las lágrimas.

Haz que seamos verdaderamente como nos quieres: ¡los padres de los pobres!

Que toda nuestra vida sea consagrada a dar a Cristo al pueblo

y el pueblo a la Iglesia de Cristo; que ella arda y resplandezca de Cristo;

y en Cristo se consuma en una luminosa evangelización de los pobres;

que nuestra vida y nuestra muerte sean un cántico dulcísimo de caridad

y un holocausto al Señor....”[1]

1.“Un corazón grande y generoso”

Cuando se hace referencia a San Luis Orione como apóstol de la caridad, se corre el riesgo de quedarse solo en el exterior, de admirar sus obras concretas y visibles, extendidas hoy por el mundo entero. Es necesario realizar un esfuerzo de penetración y llegar al tesoro escondido en su corazón. En una carta dirigida a Carlos Perosi del 4 de abril de 1897 revela el ardor de su interior:

“Me parece que nuestro Señor Jesucristo va llamándome a un estado de gran caridad, por que en ciertos momentos el Señor me aprieta el corazón y entonces necesito que llore o ría de caridad grande y corra, y es una cosa que no se puede expresar bien, pero es un fuego grande y suave que tiene necesidad de dilatarse y de inflamar toda la tierra… Siento un grandísimo deseo de arrojarme en el corazón de nuestro querido Señor crucificado y de morir amándolo y llorando de caridad…” [2]

El dinamismo de la caridad encuentra su fuente en la experiencia interior de Dios. La experiencia del amor de Dios lo llevaba a ser uno con Cristo, por los demás hombres y mujeres. Aquí radica el secreto de su santidad, ya que santidad y caridad se identifican, como lo comprendió Santo Tomás: “la perfección de la vida cristiana se considera especialmente según la caridad”[3] y como lo ha recordado el Concilio: “…todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad”[4] Don Orione lo ha vivido:”solo en la caridad llegaremos a la santidad”[5]

Esta unión con Dios es también la fuente de la caridad apostólica. Es desde el interior de su corazón que brota esa caridad que caracteriza toda su vida y su acción evangelizadora: “…todos deben sentir en ella el fuego que inflama nuestro corazón y la luz de nuestro incendio interior, y encontrar en ella a Dios y a Cristo…”[6] Para comprender a Don Orione, apóstol de la caridad es preciso comprender a Don Orione místico.

“El esplendor y el ardor divino no me consume, sino que me templa, me purifica y sublima y me ensancha el corazón, tanto que querría estrechar entre mis pequeños brazos a toda la humanidad para llevarla a Dios. Y querría hacerme comida espiritual para mis hermanos que tienen hambre y sed de Dios: y querría vestir de Dios a los desnudos, dar la luz de Dios a los ciegos y a los hambrientos de mayor luz, abrir los corazones a las innumerables miserias humanas y hacerme siervo de los siervos distribuyendo mi vida a los pobres y abandonados; querría ser el loco de Cristo y vivir y morir en la locura de la caridad por mis hermanos.

Amar siempre y dar la vida cantando al Amor. Despojarme de todo. Sembrar la caridad a lo largo de todos los caminos; sembrar a Dios de todas las maneras, por todos los surcos; hundirme siempre infinitamente y volar siempre más alto, infinitamente, cantando a Jesús y a la Virgen y no detenerme nunca.

Hacer que los surcos reflejen la luz de Dios, llegar a ser un hombre bueno entre mis hermanos, abajarme, extender siempre las manos y el corazón para recoger las peligrosas debilidades y miserias y ponerlas sobre el altar, para que en Dios lleguen a ser su fuerza y su grandeza. Jesús murió con los brazos abiertos.

¡Caridad! Quiero cantar a la Caridad. Tener una gran piedad con todos.

Señor, escribe en mi frente y en mi corazón el "tau" sagrado de la caridad. Ábreme los ojos y el corazón a las miserias de mis hermanos, que mi vida llamee como en una altísima hoguera, delante de Ti, Jesús” [7].

Este dinamismo de la caridad, ya sea por al forma como por la intensidad, fue un don personal particular. Don Orione encuentra e indica la fuente de la caridad en Dios, que es Amor. Hay una profunda espiritualidad que garantiza la solidez de la caridad y su carácter teologal.

2. “A todos los dolores y a todas las lágrimas”

La caridad de San Luis Orione no conoce límites, es universal, esta dirigida a todos, no importa su condición. El 25 de febrero de 1939, un año antes de su muerte, escribía estos apuntes:

No saber ver ni amar en el mundo, más que las almas de nuestros hermanos.

Almas de pequeños, almas de pobres, almas de pecadores, almas de justos, almas de extraviados, almas de penitentes, almas de rebeldes a la voluntad de Dios, almas de rebeldes a la Santa Iglesia de Cristo, almas de hijos perversos, almas de sacerdotes malvados y pérfidos, almas agobiadas por el dolor, almas blancas como palomas, almas simples, puras, angelicales, de vírgenes, almas hundidas en las tinieblas de los sentidos y en la baja bestialidad de la carne, almas orgullosas del mal, almas ávidas de poder y dinero, almas llenas de sí, que no se ven más que a sí mismas, almas perdidas que buscan un camino. Almas dolientes que buscan un refugio o una palabra piadosa, almas que aúllan su desesperación, su condenación o almas embriagadas con la embriaguez de la verdad vivida:

Cristo las ama a todas, Cristo murió por todas, Cristo las quiere salvar a todas entre sus brazos y en su Corazón traspasado.

Nuestra vida, y nuestra Congregación entera, deben ser un cántico y un holocausto de fraternidad universal en Cristo.

Ver y sentir a Cristo en el hombre” [8]

Don Orione se anticipaba al un gran y doloroso mural, que los obispos reunidos en Puebla desplegaron, en medio de sus iglesias, para la veneración y la contemplación, pero también como terrible muro de lamentación [9]

De este deseo de abrir le corazón y los brazos a todos brota la dimensión misionera de la caridad. El lema que solía repetir desde su juventud, con el que iniciaba muchas de sus cartas y que expresaba uno de sus amores era: “¡Almas! ¡Almas!” Debe entenderse bien: las almas son las personas concretas. A ella se dirige toda su acción caritativa: a cada sujeto concreto, nunca es una caridad generalizada.

Si se puede hablar de teología orionina, debe hacerse aquí. Todos los fundadores han resaltado las huellas de la revelación divina. Para Santo Domingo la verdad, para San Francisco la creación. “Para Don Orione Dios se hace visible en el hombre. El toma en modo carismático la identificación evangélica de Cristo en el pobre y en el hermano en general” [10]

“…En el más desdichado de los hombres brilla la imagen de Dios. El que da a un pobre, da a Dios y obtendrá de la mano de Dios la recompensa…” “Servir en los hombres al Hijo del hombre…”[11]

Para Don Orione los pobres son siempre el icono privilegiado de Dios. En ellos ama y sirve a Jesucristo crucificado. Cree firmemente en la sacramentalidad del pobre y “reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su fundador pobre y doliente”[12]

3.“Padre de los pobres”

No hay en Don Orione una actitud paternalista, sino una profunda confianza en la Divina Providencia. Reconoce la bondad de Dios, su Divina Providencia, en todo y en todos, y en su corazón brota la acción de gracias. Confianza en la Divina Providencia y caridad son inseparables en Don Orione.

Ser padre exige una relación personal, concreta y cercana con el hijo. Nunca la caridad puede ser masificada. Juan Pablo II lo ha recordado:

“Es la hora de una nueva imaginación de la caridad, que promueva no tanto y no solo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como limosna humillante, sino como compartir fraterno…” [13]

Don Orione se manifiesta cercano, comprensivo de los más pobres y sufrientes. Ha dejado escrito: “…nos inclinamos con una dulzura caritativa hacia la comprensión de los pequeños, los pobres, los humildes…”[14]

San Luis Orione perteneció a una familia pobre, su padre era empedrador y su madre campesina. Conocía de privaciones. Pero también había experimentado su propia miseria, sus propios límites y pecados. Por eso podía comprender a los más pobres, a los más alejados. Solo quien es capaz de experimentar su propia pequeñez, su pobreza es capaz de hacerse pequeño y cercano con los más pobres.

Solo el pequeño y el pobre, puede comprender sin humillar al pequeño y al pobre. ¿No ha sido acaso el inclinarse el camino utilizado por Jesús para salvarnos? “El cual, siendo de condición divina… se despojó de si mismo tomando condición de esclavo”[15] Por eso Don Orione invita a que nos inclinemos. Es una actitud que no se puede simular, es necesario encarnarla.

4. “Dar Cristo al pueblo y el pueblo a la Iglesia

La caridad orionina ha unido dos grandes carismas: el amor a los hermanos más infelices y abandonados y el amor a la Iglesia, especialmente al Papa y a los Obispos.

Intenta construir un gran puente entre los más pobres y la jerarquía eclesiástica, de esta forma la Iglesia de los pobres no es solo una expresión de deseo, sino un ideal de vida para nuestro tiempo. Este puente es una respuesta a los signos de los tiempos que Orione ha sabido leer con la luz del Espíritu Santo.

El amor a la Iglesia, especialmente al Papa y los obispos, y la caridad hacia los más pobres y abandonados de la sociedad, son la concreción del amor a Jesucristo. Es un único y sagrado amor al Cristo Místico.

Asi lo expresó Don Orione en el programa de la Obra presentado en 1903 al Obispo de Tortona al solicitar la aprobación canónica:

“…dedicarse, con todas las obras de misericordia, a propagar y a acrecentar en el pueblo cristiano –especialmente con la evangelización de los pobres, los pequeños y los afligidos por cualquier mal y dolor– un amor dulcísimo al Vicario en la tierra de Nuestro Señor Jesucristo que es el Romano Pontífice, sucesor del Bienaventurado Apóstol Pedro, con la intención de colaborar a reforzar en el interior de la Santa Iglesia la unidad de los hijos con el Padre y, en el exterior, a recomponer la unidad rota con el Padre… ”[16]

Este programa pastoral pertenece a una Congregación clerical. Don Orione ha fundado una Congregación formada en su mayoría por sacerdotes porque ha querido un testimonio sacerdotal de caridad hacia los más pobres.

Esta caridad eclesial es el carisma que el Espíritu Santo ha suscitado en San Luis Orione como respuesta a los desafíos de su tiempo.

5.“Un holocausto” de caridad

Don Orione siempre llevó en su corazón el deseo del martirio y verdaderamente lo experimentó a lo largo de su vida. El Concilio Vaticano II dice:

“Al mismo tiempo advierte que esta caridad no hay que buscarla únicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en la vida ordinaria. El, sufriendo la muerte por todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo a llevar la cruz que la carne y el mundo echan sobre los hombros de los que buscan la paz y la justicia” [17].

Don Orione comprendió este misterio. La caridad impulsa a dar la vida, es un holocausto. No es puro sentimentalismo. La caridad cristiana alcanza su mayor revelación en la cruz de Jesús. Escribe Don Orione:

“En la cruz de la tribulación con Cristo está nuestro pan cotidiano; en la vida de la humillación, escondida con cristo, esta la mesa del Señor; sólo en el amor de la aflicción y del anonadamiento de nosotros con Cristo y con el Papa nos podemos gloriar y hay perfecta alegría. A Jesús y al Papa se los ama y se los sirve en la Cruz y crucificados en Ellos, o no se los ama y no se los sirve de verdad” [18]

“…Inútil decir que cada una de nuestras Casas ha atravesado sus pruebas; algunas han tenido también su Calvario; pero ¡pobres de nosotros si no fuera así! Porque a Jesús y a sus pobres se los ama y se los sirve en la Cruz; por lo demás, el Señor sabe transformar siempre toda tribulación en suavísima y alegre caridad, en bendición, en bienaventuranza ¡oh, dulce sufrimiento con Cristo, por la Santa Iglesia y por las almas! ¡Oh bendita curz! …”[19]

Jesús, la Iglesia y los pobres alcanzan su unidad indisoluble en el misterio de la cruz. Solo allí se ama verdaderamente a Jesucristo:

“A Jesús no se puede amar ni servir más que en la cruz y crucificados… ¿Que haremos nosotros? Abrazarla, Abrazarla, abrazar la santa Cruz. No alcanza con venerarla, incensarla sobre el altar: es necesario amarla, abrazarla, recibirla: a Jesús se lo ama y se lo sirve en la Cruz y crucificados”[20]

En verdad toda su caridad brota del misterio pascual. Don Orione esta de pie en el Calvario. Tiene plena conciencia que su Congregación ha nacido a los pies de una Cruz, y en su habitación un gran Crucifijo se levanta como su único amor.

En una carta sobre la educación cristiana de la juventud, escrita desde Victoria, Buenos Aires el 21 de enero de 1922 dice:

“Sin fuerza de ánimo, sin sacrificio, sin sufrimiento, sin cruz, no hay virtud. La cruz es el signo de lo positivo, ya sea en álgebra, en política, en religión. A Dios y al prójimo se lo ama en la cruz, se los ama y se los sirve en la cruz. ¡Qué gran verdad!” [21]

6. Que nuestra vida sea un cántico de caridad

La caridad no es un elemento más en la vida y la persona del cristiano. Es su constitutivo fundamental. San Luis Orione nos ayuda a tomar conciencia de la primacía de la caridad en el dinamismo de la vida cristiana, en el proceso de la persona del cristiano y en su perfección.

Juan Pablo II durante la celebración de la beatificación el 26 de octubre de 1980 ha sintetizado su mensaje afirmando:

“Don Luis Orione se presenta como una maravillosa y genial expresión de la caridad cristiana… El secreto y la genialidad de Don Orione brotan de su vida, tan intensa y dinámica. ¡Se dejó conducir sólo y siempre por la lógica precisa del amor! Amor inmenso y total a Dios, a Cristo, a María, a la Iglesia, al Papa, y amor igualmente absoluto al hombre, a todo el hombre, alma y cuerpo, y a todos los hombres, pequeños y grandes, ricos y pobres, humildes y sabios, santos y pecadores, con particular bondad y ternura para con los que sufrían, los marginados, los desesperados”[22]

Y durante la celebración de la canonización el 16 de mayo del 2004 ha afirmado:

“El corazón de este estratega de la caridad no tuvo "fronteras porque fue dilatado por el amor de Cristo" (Escritos 102,32). La pasión por Cristo fue el alma de su vida intrépida, el empuje interior a un altruismo sin reservas, el manantial siempre fresco de una esperanza indestructible. Este humilde hijo de un empedrador proclama que "sólo la caridad salvará al mundo" (Escritos, 62,13) y repite a todos que "la felicidad perfecta sólo está en la perfecta entrega a Dios y a los hombres, a todos los hombres" (ibídem) “[23].

La caridad vivida y enseñada por San Luis Orione se presenta:

- como una respuesta a planteos reduccionistas. Mirar a la caridad como un compromiso que se reduce a una acción operativa o reducir la caridad ha una vivencia intimista de la persona. En ambos casos el planteo es incompleto. La propuesta de nuestro santo es una caridad operativa y afectiva.

- el carácter universal de la caridad adquiere su garantía en comportamiento fraterno con todos los hombres de cualquier clase y condición.

- como una experiencia de entrega personal, que no solo da de las cosas que tiene, sino que se da con toda la vida como ofrenda.

- acompañada por el gozo profundo de la entrega generosa

- fundamentalmente es de carácter teologal, comunicación de la vida de Dios para la salvación de los hombres: solo la caridad salvará al mundo…

Material de lectura:

4. La Parroquia en algunos episodios de la vida de San Luis Orione

La infancia de San Luis Orione

Estas y otras cosas, dan que pensar a la atenta mamá Carolina.

Luis no falta jamás al catecismo; y con gusto hace de monaguillo en celebraciones litúrgicas; en casa juega a "las procesiones" y a "decir misa", con viejas prendas del arcón de la abuela por ornamentos; se la goza en grande cuando va a la Parroquia a cantar el miserere con el sacristán, o cuando puede colgarse de las campanas y arrancarles distintos y múltiples tañidos.

Pero hay una cosa que impresiona y llena de consuelo a mamá Carolina: a menudo, Luis se va por los campos, hasta una capillita muy pequeña que encierra una imagen de la Virgen María, y le lleva flores; y en invierno, cuando los campos están cubiertos de nieve y no hay flores por ninguna parte, Luis recorta flores de papel --por las noches, aún cayéndose de sueño-- para luego llevárselas a la Virgen.3

Un día Luis vuelve de la iglesia impresionado.

- ¿Qué sucede? --pregunta la madre--.

- El P. misionero, el que ha venido de afuera, comienza todas sus prédicas de esta manera, mamá:

"Si sólo un alma se ha,

y se pierde ¿qué será?

¡Dios me ve, El me juzgará!"

Otro día, llega empapado hasta los huesos.

- ¿ Qué has hecho de tu paraguas ? --pregunta la madre--.

- No te enojes, mamá: Yo tengo casa y piernas para correr a ella... encontré un pobre que no tenía donde protegerse de la lluvia y le di el paraguas.

En aquellos años de la infancia de Luis Orione, hay otro aspecto importante. Se trata de la figura del P. Miguel Cattáneo --el de la rosa que no se marchitaba--. Era a la sazón capellán del hospital del pueblo; lleno de caridad para con los sufrientes y muy afectuoso con Luis, comenzó a llevarlo consigo cuando iba a visitar a los enfermos. El tierno espíritu del niño vibra con la bondad del sacerdote, con las palabras de consuelo que sabía dirigir a los sufrientes; se conmueve ante el dolor ajeno y ante la compasión del sacerdote; y se le llena el alma de gozo, cuando él mismo puede llevarles a los enfermos alguna cosa que alivie sus males.

Además el P. Cattáneo tiene una rara habilidad manual; modela imágenes sacras que luego dona a las iglesias pobres, y colorea estampas impresas. Luis observa con profunda atención todo lo que ve hacer al sacerdote, y se le enciende el corazón en deseos de imitarle.

Pero --como todos los niños--, él también hace de las suyas. Pelea con sus compañeros, se pelea por tocar las campanas; si es el caso se defiende con uñas y dientes, y a veces da muestras hasta de cierta rebeldía.

Un botón de muestra. En casa veía que sus padres trabajaban sin cesar, y no conocían el ocio.

Y hay gente que mata el tiempo en el bodegón del pueblo, o en la puerta de la farmacia, en la calle principal de Pontecurone, a vista y paciencia de todo el mundo. ¿ Y qué se le ocurre al pilluelo ?

Toma una gruesa rama de árbol, y llevándola a la rastra pasa a toda carrera por la polvorienta calle principal del pueblo. Es tal la polvareda, las espesas nubes de polvo que se levantan, que aquellos holgazanes, irritadísimos, sofocados y tosiendo, no tuvieron más remedio que batirse en retirada.

Cuando llega a casa, le esperan unas buenas palmadas maternales; porque hay cosas que no se hacen, aunque no estén totalmente equivocadas...

Años después, recordando estas peripecias, el mismo Don Orione dirá que le decían el "pillo de los pillos" (jefe de bandidos, piel de Judas); y que los de su madre en esa y otras circunstancias, eran "santos azotes", porque le habían enseñado a ser un juicioso hombrecito:

- "¡ Y cómo me domó ! --exclamaba--. Ahora, con la experiencia que dan las canas, bendigo la severidad de mi santa madre..."

En Roma, con el favor de San Pío X

Para entonces Don Orione era conocido también en Roma. Sea por los numerosos niños huérfanos de la Colonia Santa María de Monte Mario, sea porque en 1904 sus hijos se hacen cargo de la iglesia de Santa Ana, en la propia ciudad del Vaticano.

Ya en 1902 había dado a leer el programa de su Obra al Papa León XIII, quien lo había alentado y bendecido. En 1906 se presenta ante Pío X para presentarle el reglamento definitivo. Y solicita, además, su beneplácito para enviar a sus hijos a Brasil, como misioneros.

- No --sonríe San Pío X--: te voy a mandar, más bien, a la Patagonia.

- Santidad --dice Don Orione-- en la Patagonia están ya los de Don Bosco.

- No, no... --prosigue el Papa-- es otra la "patagonia" adonde quiero enviarte: aquí nomás, en Roma, apenas fuera de la puerta de San Juan de Letrán. Allí falta todo: la iglesia, la catequesis a los niños, casar a la gente por iglesia, porque no ven jamás a un sacerdote.

El 25 de marzo de 1908, fiesta de la anunciación del Angel a María Santísima, todo está listo ya. A falta de templo Don Orione --luego de una limpieza a fondo--, ha puesto una imagen de María y un precario altar en un establo de caballos en desuso. Faltaba sólo convocar a la gente.

Sí, pero ¿Cómo hacer? Llena los amplios bolsillos de su sotana con caramelos y comienza a recorrer las calles del barrio agitando una campanilla y arrojando caramelos. Los primeros en correr tras él --tras los caramelos--22 son, naturalmente los niños. Y por curiosidad, también se acercan los adultos. Este fue el insólito auditorio de la primera "misión" predicada por Don Orione en lo que luego sería la floreciente parroquia de Todos los Santos, en el barrio de la vía Apia.

“Terminada la visita a las Siete Iglesias, di una vuelta por el barrio de la Via Appia. Era domingo. Aquí y allá se desplegaban las hosterías, con las características enramadas del pórtico, y familias enteras comían alegremente a la sombra del ramaje. entonces recordé que yo también tenía hambre. Compré un poco de pan con alguna cosa y me retiré junto a un árbol a comer.

3 “Algunos días después se alquiló un establo, una caballeriza, y regresé para abrir la capilla. ¡No tenía dinero! Al Papa no le pedí, porque el bien y la exaltación de las obras de Dios se hacen con la pobreza y la oración. No pedí dinero; sin embargo, el Papa, el Santo Papa Pío X, mostrándome el escritorio, y sonriendo, me dijo: Eres la Divina Providencia, y luego, golpeando con los nudillos el cajón del escritorio, agregó: también aquí dentro está la Divina Providencia... Y me dio veinte mil liras. (Pío X dio más dinero después de su muerte. Su sucesor encontró, en el cajón, una suma con la inscripción: Para la iglesia de Don Orione, actual iglesia de Todos los Santos).

Con aquellas 20 mil liras, por consiguiente, se estableció, en pocos días, la primera capilla del barrio de la Via Appia... Pero como la capilla no tenía exteriormente nada que manifestara ser una capilla, habiendo sido primero un establo, ¿cómo hacer para atraer a la gente? Llené mis bolsillos de monedas y caramelos, tomé una gruesa campanilla y recorrí las calles del barrio; con una mano hacía sonar la campanilla y con la otra dejaba caer detrás de mí los caramelos y, de tanto en tanto, entre los caramelos, alguna monedita. Los muchachos, sobre todo ellos, me seguían; otros venían a mi encuentro y yo continuaba impertérrito haciendo sonar la campanilla desesperadamente y arrojando por delante y por detrás caramelos y algunas monedas que al caer también hacían ruido, llamando la atención de chicos y grandes. Cuanto más cerca estaba de la iglesita, más gente venía detrás haciendo cola. Oía a alguno que decía: Ese cura debe estar un poco loco... Al llegar al punto apropiado enfilé hacia la capilla, abierta de par en par, y me ubiqué en el altar. Pero como la muchachada se ocupaba en desenvolver los caramelos, en chuparlos y hasta en contarlos, y muchos cuchicheaban, entonces, en silencio, me puse a mover la boca sin proferir palabra, haciendo grandes gestos oratorios con las manos, alzando los ojos al cielo, alargando los brazos, como cuando predicaba a los locos de la Lungara, gesticulando sin pronunciar palabra.

“Toda esa gente, incluso los niños, al verme gesticular y creyendo que predicaba de verdad, tras un momento quedé en silencio, también porque, en el fondo, querían saber a la postre la razón de todo ese viaje por el barrio, tocando la campanilla... Así fue como pude hacerme oír... Y de pronto, en aquellas primeras semanas uní setenta parejas en tres días, y administré muchos bautismos, hasta de adultos...” <106>.

Para ubicar en su justa luz el pintoresco relato de Don orione, es necesario reconstruir con datos seguros las condiciones y características de ese barrio por entonces; en realidad, como escribe la crónica de la Congregación <107>, es muy difícil hacerse una idea adecuada para quien no lo haya visto con sus propios ojos en aquella época:

“Más allá de la Puerta de San Juan de Letrán, a los pies de los muros, se estancaban las aguas de un gran pantano cubierto de malas hierbas y cañas. Entre esas cañas había anidado y ocultado una sección de la tristemente célebre “Giordano Bruno”, la sociedad más antirreligiosa y antipapal jamás aparecida en Italia y cuyos miembros - ironía del medio ambiente - se jactaban de ser, en ese pantano, los exponentes del pensamiento, de la luz y... del progreso.

La Via Appia, entonces muy estrecha, estaba siempre atestada de tránsito. El comercio con las quintas de los alrededores de Roma, el ir y venir de los carreteros, la obstruía de continuo; además, su movimiento se hacía vertiginoso en los días de carreras en las Capannelle. Eran pocos los palacios que se alzaban a los costados. Sólo había apariencias de ciudad en las vecindades de la puerta. Entre las casas surgía como un gigante ya por entonces el inmenso palacio bonitatibus, hormiguero de inquilinos. Cada habitación puede decirse que hospedaba a una familia; en su conjunto, gente pobre, miserable, quizá en deuda con la policía, a menudo de malos hábitos religiosos. ¡Cuántas uniones ilegítimas”! ¡Cuántos hijos por bautizar! ¡Cuántos niños y niñas que no salían casi nunca de casa por no tener con qué vestirse decentemente! Aquí y allá, como por encanto, y con un crescendo cada vez más acentuado, aparecían las primeras villas, rodeadas de jardines y huertos, rompiendo la gris melancolía del campo romano. Diseminada por todas partes - en cabañas y tugurios, cuevas de puzolana y cavernas, cualquier agujero que ofreciese un reparo contra la intemperie - una cantidad imprecisable de gente. Predominaban los carreteros. Por todas partes, los bodegones, a los que llegaban los elementos más equívocos de la ciudad, y casas de mala vida” <108>.

4 En ese ambiente - en la fiesta de la Anunciación de 1908 - dio comienzo la misión regeneradora de los Orioninos.

El 29 de marzo, Don Sterpi anotaba: “Hoy confesé por primera vez en la iglesita a cinco personas. Santas Comuniones: ocho. El día de la Virgen (25 de marzo) santas Comuniones: tres”.

Comienzos verdaderamente duros...

La capilla estaba situada en la planta baja de la casa

Vallecchi, en el actual número 270, como dijimos, en una miserable caballeriza con bohardilla que, desocupada, limpia y blanqueada, tenía todo el aspecto de un amplio depósito. ninguna señal exterior que indicase, en aquella escuálida pobreza, la casa del Dios viviente: ni campanario, ni una cruz en la puerta, ni una imagen sacra sobre el frente. A la hora de las funciones el sacristán se ubicaba en mitad de la calle e, imitando el exordio de Don Orione, hacía sonar una gruesa campana. A quien le preguntaba: “¿Qué pasa?” le respondía: “Id a ver...”, con el aire más desenvuelto del mundo.

“En cambio, adentro - continúa la “Crónica” - esa iglesita era muy devota: la “cabaña de Belén”, se la llamaba. Sobre el altar, sobresaliente sobre un fondo de damasco, había un gran crucifijo. Al entrar, la Virgen Dolorosa ofrecía a la adoración su hijo exánime y los buenos fieles de entonces no tardaron en cubrir sus heridas con besos.

“Los niños se amontonaban, como podían, para consolar a Jesús: sentían tanta compasión por él que querían besarlo en la cara. El mismo grupo de mármol que se encuentra ahora en la iglesia de Todos los Santos, a la derecha del que entra, y que, como el Niñito de Navidad, fue regalado por Pío X, también surgía a la vista.

“Frente a la Dolorosa, adosada a la pared opuesta, sobre un simulacro de altar, estaba la Virgencita Inmaculada que se puede ver ahora en la sacristía. Don Orione confió la naciente parroquia a sus cuidados maternales.

“Los primeros sacerdotes que trabajaban en la capilla fueron tres columnas de la Congregación: Luis Orione, Carlos Sterpi y Gaspar Goggi. Este por pocas semanas, debido a que una de esas enfermedades que no perdonan, lo asediaba; murió poco después, en olor de santidad” <109>.

La Obra orionina de Roma, destinada con el tiempo a constituir un complejo grandioso, y a acoger la curia general, signó desde entonces la “evangelización” de aquel barrio enorme, afirmándose día tras día desde el primer trimestre de 1908 en adelante.

<105> En el periódico “La Madonna”, de Roma y con fecha 31.3.1905, Don Orione publicó un artículo titulado “En nuestro puesto”. Valdría la pena leerlo, porque revela su equilibrio profundo y sólido: él, precisamente él, que daba todo, con una generosidad ardiente, a la causa de los pobres, advertía que era censurable cualquier acción realizada en tal sentido en contra de la obediencia debida al Vicario de Cristo.

<106> “La Obra de la Divina Providencia”, 20.12.1906. <107> “Don Carlo Sterpi”, Roma 1961, pág. 296; “Don Gaspar Goggi”, Roma 1960, págs. 277 y s; Barra, “En puntas de pie”, págs. 47 y ss.

<108> Fasc. Mons. Silvani, 9, VII; fasc. D. Adaglio, 8, IV. <109>

1922: la Virgen le "ofrece" su primera casa argentina

Pero la frustrada cita de honor de Don Orione con la Virgen en Luján, se dará inesperada y providencialmente en la localidad suburbana de Victoria, a unos 25 quilómetros de la Capital Argentina.

Sucedió así: Mons. Alberti, ya en la primer audiencia le había ofrecido la Iglesia de Victoria, en jurisdicción de la parroquia de San Fernando.

El día en que --con el P. Maximino Pérez, párroco de S. Fernando, Mons. Silvani y el Sr. Cullen-- fue a visitar la iglesia en cuestión, Don Orione no se sentía bien: estaba con un fuerte dolor de muelas y preocupado por serias dudas sobre qué obra aceptar de las varias que se le habían ofrecido. De pronto alzó los brazos y comenzó a proferir exclamaciones de alegría:

- "¡Es la Virgen de la Guardia! --decía radiante, mirando una estatua de esa advocación que había descubierto en el templo--34

¡Vine a la Argentina con la intención de construír una iglesia

a la Virgen; pero Ella me ganó de mano, y me la da ya hecha!"

Así se disiparon todas sus dudas y aceptó sin más la iglesia de Victoria. Esa fue la primera casa de Don Orione en la Argentina.35

Visitó también el Puerto Mar del Plata --en construcción desde hacía unos diez años--, un pobre conglomerado de unos dos mil habitantes; la mayoría de ellos pescadores o trabajadores de las obras portuarias. Para 1924, surgirá allí otra casa de Don Orione, con colegio y parroquia.

Casi como un balance de este primer viaje escribirá:

"Se me llenaban los ojos de lágrimas al ver a ese pueblo sin sacerdotes que bautizasen a sus niños, confortasen a los enfermos, bendijesen a los muertos."

25 de junio: Con el P. Enrique Contardi en el corazón del Chaco.

Antes de llegar a Itatí, Don Orione había hecho escala en Resistencia; y de allí, en auto, había viajado a Presidencia Roque Saénz Peña, más de 200 quilómetros hacia el interior del Chaco, para encontrarse con el P. Enrique Contardi, que llevaba unos cinco meses en el lugar. Pero escuchemos cómo cuenta Don Orione su visita a Saénz Peña y al P. Contardi, en la citada carta desde Itatí:

"Llegué aquí desde el Chaco. Ayer hacia las once dejé Saénz Peña

y a nuestro querido P. Contardi; y al saludarlo, quizás por última vez, sentí en lo íntimo del corazón lo que la lengua no puede expresar. El P. Enrique Contardi es párroco de Sáenz Peña, a 230 quilómetros en el interior: Sáenz Peña es la segunda ciudad del Chaco. Está él solo con dos catequistas, para una población de más de 30.000 habitantes: además de grandes núcleos de población desperdigados en distancias enormes, colonias de indios, --una a más de cien km llamada Pampa del Diablo--. El Obispo, Mons. Nicolás de Carlo, no terminaba de alabar al P. Contardi por su trabajo apostólico, por el renacimiento cristiano de Sáenz Peña. Desde febrero hasta hoy, junio, ha refaccionado y ampliado la capilla, hizo el altar y los bancos nuevos, y tres habitaciones. Vive en la mayor pobreza: llegó en febrero, y sólo el 13 de junio, fiesta de San Antonio, pudo estrenar las sábanas. Son muy pobres, pero felices: cuando hay buen espíritu y Dios está con nosotros, hay más felicidad que con todas las riquezas del mundo".

El 26 de junio a las once de la mañana, Don Orione toma el tren en Sáenz Peña, de regreso a Resistencia, donde llega a las cinco de la tarde; allí lo espera el Obispo que lo colma de atenciones y se empeña en mostrarle la ciudad. Escuchemos lo que escribe a los suyos de Italia:

"Me llevaron a la casa del obispo, no puedo llamarlo 'palacio episcopal'. Quiso acompañarme en una rapidísima visita para mostrarme la ciudad que en cincuenta años, desde que surgió la primera choza, cuenta ya con 50.000 habitantes sólo en el centro. Y tiene una sola iglesia, y sólo tres sacerdotes incluído el obispo: tres apóstoles; el obispo es de un dinamismo propio de San Pablo."

Poco después llega un enviado de Mons. Francisco Vicentín, con el que cruza el Río Paraná hacia la otra orilla, donde surge la ciudad de Corrientes. Así lo cuenta Don Orione:

"Llegué a Corrientes anoche: Mons. Vicentín me había mandado a buscar a Resistencia, me recibió con muchísima cordialidad y quiso dar una cena en mi honor, con invitados y todo."

D. Orione y el P. Juan Lorenzetti, que le hizo de secretario en esos ajetreados días de viaje, pasaron la noche en casa del Obispo; a las cinco de la mañana del 27 Mons. Vicentín estaba ya levantado para despedirse de ambos que siguieron hacia Itatí, en ese viaje a los saltos (estilo "montaña rusa", como dice D. Orione) recordado más arriba.

Llegué hoy al Chaco. Ayer, a eso de las 11, dejaba Sáenz Peña y a nuestro querido Don Contardi, y al saludarlo, tal vez por última vez, sentí en el corazón lo que la lengua no puede expresar. ¡Pero es todo por el Señor! Llegué a Resistencia hacia las 17. En la estación estaba esperándome el Obispo, Monseñor Nicola Di Carlo, hijo de italianos, y con él estaba el Sac. Don Corti, nativo de Voghera, traído aquí a los 2 años: es el Párroco de Resistencia, la capital del Chaco. Fui llevado a la casa del Obispo, no oso decir Episcopado. Su Excelencia me cubrió de gentilezas, como ya lo había hecho cuando, de paso, estuve allí, rumbo a Sáenz Peña. Es un Obispo Misionero, activísimo y todo ardor, verdadero carácter de meridional de Italia. Quiso luego llevarme a un rapidísimo paseo para que viese que grande era la ciudad, que, en menos de 50 años, desde el día en que surgió la primera barraca, cuenta ahora con más de 50.000 habitantes sólo en el centro. Y no posee más una iglesia, ni grande ni bella, y sólo tres Sacerdotes, incluido el Obispo: tres apóstoles, el Obispo tiene el dinamismo de San Pablo.

El insistía e insistía para que lo mandara por lo menos otro Sacerdotes, para ayudar el querido Don Contardi, el cual lo necesitaba mucho verdaderamente, está solo con dos catequistas, tiene una población de más de 30.000 habitantes y luego grandes núcleos de gente muy lejana y abandonada, colonias de indios, una a más de 100 Km. llamada la Pampa del Diablo, Mons. Obispo no terminaba más de alabar el trabajo apostólico de nuestro Don Contardi y el renacimiento cristiano de Sáenz Peña. Desde febrero hasta hoy, Don Contardi ha vuelto a hacer y ha agrandado la capilla, hizo un altar, bancos nuevos y tres habitaciones. Vive en una gran pobreza, desde febrero que fue allí, inauguró las sábanas el 13 de junio fiesta de San Antonio. Son muy pobres, mas a pesar de ello están tan contentos y en perfecta leticia; cuando hay buen espíritu y Dios está con nosotros, se es más feliz que si se tuviesen todas las riquezas de este mundo.

Material de lectura:

5. La Parroquia en el magisterio de los Hijos de la Divina Providencia

En las Constituciones:

Art. 105 La acción educativa ha de inspirarse en el método "cristiano-paternal", promoviendo la formación de la persona humana por el desarrollo armónico de las capacidades del joven, de modo que, gradualmente, llegue a un maduro sentido de la responsabilidad.

Que la comunidad esté articulada en núcleos pequeños, con espíritu de familia, para darle clima de hogar, e inserción en la parroquia y en la sociedad a través de contactos con otros jóvenes y otros ambientes.

Fórmese a los alumnos para un uso responsable de los medios de comunicación social, para que administren correctamente su tiempo libre y los medios de esparcimiento.

Art. 127 En las casas con más de una actividad, los religiosos dedicados al apostolado parroquial, se mantienen unidos a la propia comunidad religiosa, viviendo el espíritu de la Congregación, como nota característica de su mismo ministerio.

Toda la comunidad, por su parte, sensible a la vida de la Iglesia local, colaborará en las actividades de la parroquia.

Art. 199 Las obras con fisonomía propia, anexas a una casa religiosa, pueden tener contabilidad distinta, pero no separada, y los encargados de las mismas están obligados a la caja única.

También los párrocos, en la administración y rendición de los bienes personales (retribuciones, entradas eventuales, santas Misas, etc.) se administran del mismo modo.

De los bienes de la parroquia como tal, dan cuenta al Ordinario del lugar, bajo la vigilancia del Superior.

Art.76 - Oración personal y comunitaria

…….-Consagramos a Dios de manera muy especial el domingo, día del Señor, también ofreciendo nuestra colaboración generosa con el apostolado parroquial.

IV - APOSTOLADO PARROQUIAL

Art. 126 El apostolado parroquial expresa además del ansia misionera y la adhesión a los pastores de la Iglesia, nuestro anhelo de insertarnos siempre más en el pueblo de Dios, del que nos sentimos parte, para servirlo, no sólo en la dimensión caritativa sino también en la pastoral, en la cual realizamos nuestro carisma de llevar el pueblo a Cristo, a la Iglesia y al Papa.

Art. 127 En las casas con más de una actividad, los religiosos dedicados al apostolado parroquial, se mantienen unidos a la propia comunidad religiosa, viviendo el espíritu de la Congregación, como nota característica de su mismo ministerio.

Toda la comunidad, por su parte, sensible a la vida de la Iglesia local, colaborará en las actividades de la parroquia.

Art. 128 A fin de que nuestras parroquias enriquezcan a la Iglesia local con nuestro carisma, el espíritu propio de la Pequeña Obra nos lleva a formar comunidades de fe, de culto, de caridad activa. En ellas, por tanto, promovemos:

- La aceptación fiel de cualquier directiva del Papa, de las Conferencias episcopales y de los Obispos.

- La vida de gracia que brota de la Palabra de Dios y del misterio Eucarístico.

- La devoción y culto filial a la Santísima Virgen, Madre de Dios y de la Iglesia.

- La catequesis y, sobre todo, el ejercicio de la caridad, con particular predilección por los pobres, los enfermos, los adolescentes, los jóvenes y los trabajadores.

Art. 129 Los laicos, partícipes del oficio sacerdotal, profético y real de Cristo en la misión de todo el pueblo de Dios, tienen su propia tarea en la Iglesia y en el mundo; por tanto, los párrocos valoren su vocación y sus cualidades en los diversos campos de apostolado.

Art. 130 Los religiosos párrocos, recuerden el deber particular de promover las vocaciones sacerdotales y religiosas, sensibilizando a toda la comunidad parroquial: pues el espíritu de fe, de caridad y de piedad de las familias, y la vida floreciente de las parroquias constituyen el primer seminario natural.

Art. 131 En las relaciones con el pueblo, el párroco, debe ser signo de unidad: por tanto, junto con los religiosos y colaboradores, manténgase ajeno a las facciones y rivalidades políticas, recordando cuanto escribía Don Orione: "Nuestra política consistirá en llevar hacia Dios y la Iglesia, a la juventud pobre y las almas. (...) Nosotros no hacemos política: nuestra política es la caridad grande y divina, que hace el bien a todos". Con ese espíritu el párroco muéstrese sensible a los problemas sociales del lugar y siga las indicaciones del magisterio.

Art 132 Se aceptan parroquias situadas en zonas pobres, en donde sea posible un testimonio de caridad según las exigencias de tiempos y necesidades, dispuestos a dejarlas cuando cambie el contexto socio-económico.

Art. 133 La aceptación de las parroquias se realiza mediante un convenio normal entre el Obispo y el Superior competente. En él indíquese expresamente todo lo que se refiere a la obra aceptada y a las obligaciones anexas.

En el último Capítulo general:

Misión orionita en la parroquia (4)

La Congregación se abrirá cada vez más a la misión en las parroquias: crecerá, por lo tanto, el número de los religiosos que están insertos en esta pastoral. Cada Provincia, por lo tanto, lleva a cumplimiento con urgencia el proyecto orionita de pastoral parroquial27 cuidando:

a) La formación específica orionita de los párrocos y de los colaboradores, a fin de que sean conscientes que son parte de una comunidad religiosa;

b) La elección preferencial de los ambientes populares y periféricos (cfr. Norma, 132);

c) La aplicación de los siguientes aspectos típicamente orionitas:

- privilegiar actividades para los necesitados del territorio;

- se compromete a sostener la realidad de la pobreza también en tierra de misión;

- cultivar y privilegiar la presencia de los jóvenes cuidando la vocación humana y cristiana abierta también a la consagración;

- promover un ministerio laical más amplio en la esfera eclesial y en las realidades temporales;

- sostener más intensamente la espiritualidad del Movimiento Laical Orionita;

- educar a una adhesión filial en lo que respecta al magisterio del Papa y de los Obispos;

- colocarse en sintonía con el proyecto pastoral de la Iglesia local;

- promover, en conjunto con la nueva evangelización, una pastoral misionera hacia los alejados y los no cristianos presentes en el territorio.

Apostolicidad de las obras. Itinerario para nuevas opciones en la misión (1)

En el camino de la fidelidad creativa, cada Provincia promueva un proceso de discernimiento sobre la finalidad de la gestión de las grandes obras institucionales, especialmente en vista de intervenciones relativas a las nuevas urgencias de pobreza.

Este discernimiento sea visto a la luz de algunos criterios: eclesialidad, encarnación en el territorio, testimonio carismático, valorización del voluntariado, comunión del carisma y la gestión con los laicos.

Una vez completado el discernimiento:

a. Cada comunidad asignará a los laicos los roles profesionales y de tareas de siempre mayor responsabilidad, incluso en funciones directivas (administrativas, sanitarias, educativas, etc.);

b. Los religiosos, aunque manteniendo la representación legal, liberados del compromiso de la gestión directa de la obra, realizarán la específica tarea de animadores pastorales, cuidando la formación de los laicos y se dedicarán así a las nuevas urgencias caritativas de frontera en colaboración con los laicos manteniendo el propio rol pastoral.

Teniendo presente estos cambios de las obras tradicionales en esta apertura a las exigencias de las nuevas formas de pobreza, es necesario renovar la formación de los religiosos, inicial y permanente, prestando mayor atención a las actitudes de escucha, de contacto directo con las personas, de trabajo en equipo y de animación de los laicos. 25

Guía de preguntas para el dialogo comunitario

y para enviar al Secretariado.

Parroquia:

Diócesis:

1. ¿Hacia donde miraba Don Orione?

2. ¿Hacia donde debe mirar nuestra Parroquia?

3. ¿En qué se caracteriza una Parroquia pastoreada por religiosos de Don Orione?

4. ¿En que acción pastoral de nuestra Parroquia se expresa mejor el carisma orionita?

5. Indicar 6 opciones pastorales por orden de importancia que no pueden faltar en una Parroquia orionita.

1.

2.

3.

4.

5.

6.



[1] Cartas. Op. cit., pag. 234.

[2] Scritti 115,142

[3] Summa.Theologica, II-II q.184 a.1.

[4] Lumen Gentium 40

[5] Cartas. Op. cit., pag. 160.

[6] Un profeta de nuestro tiempo. Op. cit., pag.145

[7] P. O. D. P., Don Orione, El Estratega de la caridad, P.O.D.P., Buenos Aires, 2005, pag. 7-8

[8] Un profeta de nuestro tiempo. Op. cit., pag. 137-138

[9] “La situación de extrema pobreza generalizada adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela…” (Puebla 31-39)

[10] I. Terzi, La nostra fisonomía nella Chiesa, Edizioni Don Orione, Tortona 1984, pag.177

[11] Un profeta de nuestro tiempo. Op. cit., pag. 145

[12] Lumen Gentium 88.

[13] Juan Pablo II, Al comienzo del Nuevo Milenio, Vaticana, Vaticano 2001, pag.70

[14] P. Mogni, Servir en los hombres al Hijo del hombre, P.O.D.P., Buenos Aires 1981, pag.8

[15] Fil.2,5-11

[16] Cartas. Op. cit., pag. 5

[17] Gaudium et spes 38.

[18] A. Cesaro, Al Papa se lo ama en la cruz y crucificados con el, P.O.D.P., Buenos Aires 1979, pag. 7

[19] P. O. D. P. , En camino con Don Orione, P.O.D.P., Buenos Aires, 1974, pag. 191

[20] P. H. M. C., Don Orione a las Pequeñas Hermanas Misioneras de la caridad, Buenos Aires, 1979

[21] Cartas. Op. cit., pag.80.

[22] P. O. D. P., Don Orione nelle parole di Giovanni Paolo II, en Messaggi di Don Orione, P.O.D.P., Roma 2005, pag.10

[23] Ibidem., pag. 69.

2 7 CG 11, Moción 3.

2 5 El recorrido arriba indicado facilita la realización de la moción número 1 del 11º Capítulo General “Intervenciones de frontera entre los pobres mas pobres”.

miércoles 20 de junio de 2007

Formación Misionera

Las OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS tiene el agrado de ofrecer en su Sede un Encuentro de Formación Misionera:

«SER Y HACER DISCÍPULOS MISIONEROS PARA JESÚS»

Lugar: Medrano 735 Capital Federal los días 13 y 14 de julio del 2007

A cargo del Mons. Julio Daniel Botía Aponte: Licenciado en Teología Dogmática y Diplomado en Teología Pastoral; ex Secretario General de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera (Roma) y actual Presidente internacional de la Unión Apostólica del Clero (Roma).

NOS PROPONEMOS:

  1. Comprender mejor los caminos y medios para ser y hacer discípulos misioneros para Jesús.
  2. Renovar nuestras actitudes y nuestro compromiso misioneros.
  3. Asumir conclusiones y compromisos para mejorar nuestro servicio de hacer discípulos misioneros en nuestra comunidad eclesial.

Viernes 13

Inicio 9 hs – Cierre 18:30 hs

Sábado 14

Inicio 9 hs – Cierre 18:30 hs

· Ser discípulos y misioneros de Jesucristo en la Iglesia hoy (Exposición e interiorización personal).

· En y desde comunidades misioneras (Exposición y diálogo).

· Trabajo en grupos y Plenaria.

· Con los servicios de la pastoral misionera. Las Obras Misionales Pontificias (Exposición y diálogo).

· Para hacer misionera nuestra Parroquia y nuestra Diócesis (Exposición y diálogo).

· Trabajo en grupos y Plenaria.

· Nuestra espiritualidad misionera diocesana en la diversidad de los carismas(Exposición y diálogo).

· Dinamizar misioneramente toda la pastoral (Exposición y diálogo).

· Trabajo en grupos y Plenaria.

· Participar en el camino misionero de América Latina. Indicaciones misioneras de la V Conferencia CELAM ((Exposición y diálogo).

· Conclusiones y compromisos para nuestro servicio misionero en nuestra comunidad (Trabajo individual, o por Delegaciones).

· Conclusiones y compromisos generales (Plenaria).

Costos para participar de este Encuentro:

Internos: Hospedaje durante el Encuentro (días 13 y 14). Desayunos, almuerzos, meriendas, cena del viernes y curso: $ 45.-

Externos: almuerzos, meriendas y curso: $ 30.-

Los interesados deben confirmar su asistencia antes del viernes 6 de julio por email a:

- secretariaomp@sion.com ó ompar@sion.com

- vía telefónica al 011 4 863 1357 de lunes a viernes en el horario de 8:30 a 12:30 y de 14:00 a 18:00

- por Fax al 011 4 862 4136

- personalmente a Medrano 735 Capital Federal (lugar donde se realizará el Encuentro).

domingo 10 de junio de 2007

Mensaje Final de la V Conferencia de Aparecida

Reunidos en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Concepción Aparecida en Brasil, saludamos en el amor del Señor a todo el Pueblo de Dios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Del 13 al 31 de mayo de 2007, estuvimos reunidos en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, inaugurada con la presencia y la palabra del Santo Padre Benedicto XVI.

En nuestros trabajos, realizados en ambiente de ferviente oración, fraternidad y comunión afectiva, hemos buscado dar continuidad al camino de renovación recorrido por la Iglesia católica desde el Concilio Vaticano II y en las anteriores cuatro Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

Al terminar esta V Conferencia les anunciamos que hemos asumido el desafío de trabajar para darle un nuevo impulso y vigor a nuestra misión en y desde América Latina y el Caribe.

1. Jesús Camino, Verdad y Vida
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida ” (Jn 14,6)

Ante los desafíos que nos plantea esta nueva época en la que estamos inmersos, renovamos nuestra fe, proclamando con alegría a todos los hombres y mujeres de nuestro continente: Somos amados y redimidos en Jesús, Hijo de Dios, el Resucitado vivo en medio de nosotros; por Él podemos ser libres del pecado, de toda esclavitud y vivir en justicia y fraternidad. ¡Jesús es el camino que nos permite descubrir la verdad y lograr la plena realización de nuestra vida!

2. Llamados al seguimiento de Jesús
Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ” (Jn 1,39)

La primera invitación que Jesús hace a toda persona que ha vivido el encuentro con Él, es la de ser su discípulo, para poner sus pasos en sus huellas y formar parte de su comunidad. ¡Nuestra mayor alegría es ser discípulos suyos! Él nos llama a cada uno por nuestro nombre, conociendo a fondo nuestra historia (cf. Jn 10,3), para convivir con Él y enviarnos a continuar su misión (cf. Mc 3,14-15).

¡Sigamos al Señor Jesús! Discípulo es el que habiendo respondido a este llamado, lo sigue paso a paso por los caminos del Evangelio. En el seguimiento oímos y vemos el acontecer del Reino de Dios, la conversión de cada persona, punto de partida para la transformación de la sociedad, y se nos abren los caminos de la vida eterna. En la escuela de Jesús aprendemos una “vida nueva” dinamizada por el Espíritu Santo y reflejada en los valores del Reino.

Identificados con el Maestro, nuestra vida se mueve al impulso del amor y en el servicio a los demás. Este amor implica una continua opción y discernimiento para seguir el camino de las Bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-12; Lc 6,20-26). No temamos la cruz que supone la fidelidad al seguimiento de Jesucristo, pues ella está iluminada por la luz de la Resurrección. De esta manera, como discípulos, abrimos caminos de vida y esperanza para nuestros pueblos sufrientes por el pecado y todo tipo de injusticias.

El llamado a ser discípulos-misioneros nos exige una decisión clara por Jesús y su Evangelio, coherencia entre la fe y la vida, encarnación de los valores del Reino, inserción en la comunidad y ser signo de contradicción y novedad en un mundo que promueve el consumismo y desfigura los valores que dignifican al ser humano. En un mundo que se cierra al Dios del amor, ¡somos una comunidad de amor, no del mundo sino en el mundo y para el mundo! (cf. Jn 15,19; 17,14-16).

3. El discipulado misionero en la pastoral de la Iglesia
Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos ” (Mt 28,19)

Constatamos cómo el camino del discipulado misionero es fuente de renovación de nuestra pastoral en el Continente y nuevo punto de partida para la Nueva Evangelización de nuestros pueblos.

Una Iglesia que se hace discípula

De la parábola del Buen Pastor aprendemos a ser discípulos que se alimentan de la Palabra : “Las ovejas le siguen porque conocen su voz” (Jn 10,4). Que la Palabra de Vida (cf. Jn 6,63), saboreada en la Lectura Orante y la celebración y vivencia del don de la Eucaristía , nos transformen y nos revelen la presencia viva del Resucitado que camina con nosotros y actúa en la historia (cf. Lc 24,13-35).

Con firmeza y decisión, continuaremos ejerciendo nuestra tarea profética discerniendo dónde está el camino de la verdad y de la vida; levantando nuestra voz en los espacios sociales de nuestros pueblos y ciudades, especialmente, a favor de los excluidos de la sociedad. Queremos estimular la formación de políticos y legisladores cristianos para que contribuyan a la construcción de una sociedad justa y fraterna según los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

Una Iglesia formadora de discípulos y discípulas

Todos en la Iglesia estamos llamados a ser discípulos y misioneros. Es necesario formarnos y formar a todo el Pueblo de Dios para cumplir con responsabilidad y audacia esta tarea.

La alegría de ser discípulos y misioneros se percibe de manera especial donde hacemos comunidad fraterna. Estamos llamados a ser Iglesia de brazos abiertos, que sabe acoger y valorar a cada uno de sus miembros. Por eso, alentamos los esfuerzos que se hacen en las parroquias para ser “casa y escuela de comunión”, animando y formando pequeñas comunidades y comunidades eclesiales de base, así como también en las asociaciones de laicos, movimientos eclesiales y nuevas comunidades.

Nos proponemos reforzar nuestra presencia y cercanía. Por eso, en nuestro servicio pastoral, invitamos a dedicarle más tiempo a cada persona, escucharla, estar a su lado en sus acontecimientos importantes y ayudar a buscar con ella las respuestas a sus necesidades. Hagamos que todos, al ser valorados, puedan sentirse en la Iglesia como en su propia casa.

Al reafirmar el compromiso por la formación de discípulos y misioneros, esta Conferencia se ha propuesto atender con más cuidado las etapas del primer anuncio, la iniciación cristiana y la maduración en la fe. Desde el fortalecimiento de la identidad cristiana ayudemos a cada hermano y hermana a descubrir el servicio que el Señor le pide en la Iglesia y en la sociedad.

En un mundo sediento de espiritualidad y concientes de la centralidad que ocupa la relación con el Señor en nuestra vida de discípulos, queremos ser una Iglesia que aprende a orar y enseña a orar. Una oración que nace de la vida y el corazón y es punto de partida de celebraciones vivas y participativas que animan y alimentan la fe.

4. Discipulado misionero al servicio de la vida
Yo he venido para tengan vida y la tengan en abundancia ” (Jn 10,10).

Desde el cenáculo de Aparecida nos disponemos a emprender una nueva etapa de nuestro caminar pastoral declarándonos en misión permanente . Con el fuego del Espíritu vamos a inflamar de amor nuestro Continente: “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre Ustedes, y serán mis testigos… hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8).

En fidelidad al mandato misionero

Jesús invita a todos a participar de su misión. ¡Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras.

Como fermento en la masa

Seamos misioneros del Evangelio no sólo con la palabra sino sobre todo con nuestra propia vida, entregándola en el servicio, inclusive hasta el martirio.

Jesús comenzó su misión formando una comunidad de discípulos misioneros, la Iglesia , que es el inicio del Reino. Su comunidad también fue parte de su anuncio. Insertos en la sociedad, hagamos visible nuestro amor y solidaridad fraterna (cf. Jn 13,35) y promovamos el diálogo con los diferentes actores sociales y religiosos. En una sociedad cada vez más plural, seamos integradores de fuerzas en la construcción de un mundo más justo, reconciliado y solidario.

Servidores de la mesa compartida

Las agudas diferencias entre ricos y pobres nos invitan a trabajar con mayor empeño en ser discípulos que saben compartir la mesa de la vida, mesa de todos los hijos e hijas del Padre, mesa abierta, incluyente, en la que no falte nadie. Por eso reafirmamos nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres.

Nos comprometemos a defender a los más débiles, especialmente a los niños, enfermos, discapacitados, jóvenes en situaciones de riesgo, ancianos, presos, migrantes. Velamos por el respeto al derecho que tienen los pueblos de defender y promover “los valores subyacentes en todos los estratos sociales, especialmente en los pueblos indígenas” (Benedicto XVI, Discurso Guarulhos No.4). Queremos contribuir para garantizar condiciones de vida digna: salud, alimentación, educación, vivienda y trabajo para todos.

La fidelidad a Jesús nos exige combatir los males que dañan o destruyen la vida, como el aborto, las guerras, el secuestro, la violencia armada, el terrorismo, la explotación sexual y el narcotráfico.

Invitamos a todos los dirigentes de nuestras naciones a defender la verdad y a velar por el inviolable y sagrado derecho a la vida y la dignidad de la persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural.

Ponemos a disposición de nuestros países los esfuerzos pastorales de la Iglesia para aportar en la promoción de una cultura de la honestidad que subsane la raíz de las diversas formas de violencia, enriquecimiento ilícito y corrupción.

En coherencia con el proyecto del Padre creador, convocamos a todas las fuerzas vivas de la sociedad para cuidar nuestra casa común, la tierra, amenazada de destrucción. Queremos favorecer un desarrollo humano y sostenible basado en la justa distribución de las riquezas y la comunión de los bienes entre todos los pueblos.

5. Hacia un continente de la vida, del amor y de la paz
“En esto todos conocerán que son discípulos míos” (Jn 13,35)

Nosotros, participantes en la V Conferencia General en Aparecida, y junto con toda la Iglesia “comunidad de amor”, queremos abrazar a todo el continente para transmitirles el amor de Dios y el nuestro. Deseamos que este abrazo alcance también al mundo entero.

Al terminar la Conferencia de Aparecida, en el vigor del Espíritu Santo, convocamos a todos nuestros hermanos y hermanas, para que, unidos, con entusiasmo realicemos la Gran Misión Continental. Será un nuevo Pentecostés que nos impulse a ir, de manera especial, en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada conocen a Jesucristo, para que formemos con alegría la comunidad de amor de nuestro Padre Dios. Misión que debe llegar a todos, ser permanente y profunda.

Con el fuego del Espíritu Santo, avancemos construyendo con esperanza nuestra historia de salvación en el camino de la evangelización, teniendo en torno nuestro a tantos testigos (cf. Hb 12,1), que son los mártires, santos y beatos de nuestro continente. Con su testimonio nos han mostrado que la fidelidad vale la pena y es posible hasta el final.

Unidos a todo el pueblo orante, confiamos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, primera discípula y misionera al servicio de la vida, del amor y de la paz, invocada bajo los títulos de Nuestra Señora Aparecida y de Nuestra Señora de Guadalupe, el nuevo impulso que brota a partir de hoy en toda América Latina y el Caribe, bajo el soplo del nuevo Pentecostés para nuestra Iglesia a partir de esta V Conferencia que aquí hemos celebrado.

En Medellín y en Puebla terminamos diciendo “CREEMOS”. En Aparecida, como lo hicimos en Santo Domingo, proclamamos con todas nuestras fuerzas: CREEMOS Y ESPERAMOS.

Esperamos…

Ser una Iglesia viva, fiel y creíble que se alimenta en la Palabra de Dios y en la Eucaristía..

Vivir nuestro ser cristiano con alegría y convicción como discípulos-misioneros de Jesucristo.

Formar comunidades vivas que alimenten la fe e impulsen la acción misionera.

Valorar las diversas organizaciones eclesiales en espíritu de comunión.

Promover un laicado maduro, corresponsable con la misión de anunciar y hacer visible el Reino de Dios.

Impulsar la participación activa de la mujer en la sociedad y en la Iglesia.

Mantener con renovado esfuerzo nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres.

Acompañar a los jóvenes en su formación y búsqueda de identidad, vocación y misión, renovando nuestra opción por ellos.

Trabajar con todas las personas de buena voluntad en la construcción del Reino.

Fortalecer con audacia la pastoral de la familia y de la vida.

Valorar y respetar nuestros pueblos indígenas y afrodescendientes.

Avanzar en el diálogo ecuménico “para que todos sean uno”, como también en el diálogo interreligioso.

Hacer de este continente un modelo de reconciliación, de justicia y de paz.

Cuidar la creación, casa de todos en fidelidad al proyecto de Dios.

Colaborar en la integración de los pueblos de América Latina y el Caribe.

¡Que este Continente de la esperanza también sea el Continente del amor, de la vida y de la paz!

Aparecida – Brasil, 29 de Mayo de 2007

viernes 8 de junio de 2007

Cursos de Capacitación en Pastoral Juvenil

21 al 26 de julio de 2007
en el Colegio Santa Cruz
Estados Unidos y 24 de Noviembre
Ciudad Autónoma de Buenos Aires

'Discípulos y discípulas de Jesús   aliados con la Vida...'

Carta del Equipo Talita Kum

Hola!, Cómo estás?

Se acerca el invierno y con él la costumbre de encontrarnos en el marco de los cursos de capacitación en Pastoral Juvenil. Al juntarnos, además de poner la mirada en los jóvenes, su vida, sus sueños, dificultades, pretendemos seguir alimentando el fuego que arde en cada uno de nosotros, en este ministerio de acompañarlos. Entendemos que es un modo legítimo de seguir nutriendo nuestra condición de discípula/o de Jesús.

Estas líneas pretenden extenderte una invitación a participar en alguno de estos cursos. A través de ellos te compartimos nuestras convicciones y certezas respecto al acompañamiento de los jóvenes que, como vos y nosotros, tienen la experiencia de ser convidados por el Maestro a creer en la expansión de la vida.

Desde este ministerio de la pastoral juvenil queremos hacernos aliados de la vida y, confiando en el vigor del Espíritu, llevar junto con los jóvenes esta historia nuestra a los horizontes de la plenitud que nos ha sido prometida.

Te esperamos!! Guardamos la esperanza que en el encuentro volvamos a hacer alianza con la Vida en abundancia que nos ha sido confiada por Jesús.

Talita Kum

Pastoral de adolescentes
“Regresar juntos a casa”

Animadores

Objetivo: capacitar a los jóvenes animadores de grupos de adolescentes con los fundamentos teóricos y la base metodológica necesaria para desempeñarse en su tarea.

Destinatarios: jóvenes mayores de 18 años.

Costo:,$85. Incluye matrícula y materiales de curso.

Asesores:

Objetivo: capacitar asesores de pastoral con adolescentes (15 a 17 años) en un modelo orgánico de Pastoral Juvenil. Ofrece elementos teológicos, pastorales y pedagógicos metodológicos a fin de favorecer una asesoría calificada a los adolescentes.

Destinatarios: jóvenes mayores de 24 años y adultos.

Costo: $100. Incluye matrícula y materiales de curso.

Pastoral Juvenil

Animadores

Objetivo: capacitar a los jóvenes animadores de comunidades juveniles con los fundamentos teóricos y la base metodológica necesaria para acompañar la comunidad juvenil.

Destinatarios: jóvenes mayores de 18 años.

Costo: $85. Incluye matrícula y materiales de curso.

Asesores

Objetivo: capacitar asesores de pastoral con jóvenes (18 a 23 años) en un modelo orgánico de Pastoral Juvenil. Incluye elementos teológico pastorales y pedagógico metodológicos.

Destinatarios: jóvenes mayores de 24 años y adultos.

Costo: $100. Incluye matrícula y materiales de curso

Pastoral con jóvenes en contextos de pobreza y riesgo social
“La belleza potente de mi canto”

Animadores

Objetivo: Capacitar jóvenes que forman parte de grupos juveniles de sectores populares en algunas perspectivas, habilidades y herramientas que favorezcan un aporte a la vida y el crecimiento personal y grupal.

Destinatarios: Jóvenes de entre 17 y 23 años que participan en grupos juveniles educativos, sociales y pastorales de inspiración creyente.

Costo: $70

Asesores

Objetivo: Capacitar a los asesores de pastoral juvenil que trabajan en contextos condicionados por la pobreza y el riesgo social, en la mirada, los fundamentos y la propuesta operativa de un modelo orgánico de pastoral que intenta responder a los desafíos específicos de esa tarea.

Destinatarios: Jóvenes adultos (mayores de 25 años) y adultos que asesoran la pastoral con jóvenes mayores de 16 años que viven en contexto de pobreza.

Costo: $100. Incluye matrícula y materiales de curso

La clave vocacional...La Fuerza de la Bellota

Objetivo: Capacitar asesores en elementos teóricos y prácticos, que les permitan acompañar calificadamente la dimensión vocacional de la pastoral con jóvenes.

Destinatarios: jóvenes mayores de 24 años y adultos, que ya hayan realizado al menos un curso de asesores (de Pastoral juvenil, de Adolescentes o de Jóvenes en riesgo).

Costo: $100. Incluye matrícula y materiales de curso.

PARA RECORDAR

La fecha de inscripción es: desde el 04 de junio al 05 de julio.

Se cerrará automáticamente la inscripción para cada curso cuando se complete el cupo de 40 lugares. Puede realizarse personalmente en la sede de Talita Kum de lunes a jueves de 11 a 15hs.

Los cupos para cada curso son limitados (40 lugares) por lo tanto solicitamos hacer la inscripción (cumpliendo con todos los requisitos) lo antes posible dentro del período señalado.

La inscripción quedará registrada con un anticipo de $30.- que puede hacerse en efectivo o en giro postal en correo argentino (sucursal San Cristóbal). El giro hacerlo a nombre de María Soledad Méndez y enviarlo a Carlos Calvo 3163. CP. 1230- Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La deserción de uno o más participantes a los cursos una vez inscriptos es responsabilidad de los inscriptos, por lo tanto no hacemos devolución del dinero abonado.

El horario de todos los cursos es de 9:00 a 13:00 y de 15:00 a 19:00 (excepto el último día, 26 de julio, que finaliza a las 13:00 hs.)

SERVICIO DE INFORMES Y SECRETARÍA
Lunes a Jueves de 11 a 15 hs.
Teléfono (011) 4957-0407
E-mail: talita_kum@speedy.com.ar
O en nuestra sede:
Carlos Calvo 3121
(1230) Capital Federal

domingo 3 de junio de 2007

Realidad de las Parroquias 2006

Documento sobre la situación de la pastoral parroquial orionina en Argentina, Uruguay y Paraguay


Buenos Aires, 20 de noviembre del 2006

Queridos párrocos

y agentes de pastoral parroquial orionitas:

Este análisis de la realidad de las Parroquias pertenecientes a la Provincia Religiosa N. S. de la Guardia es un aporte que nos permite conocer la situación actual de nuestra pastoral parroquial.

Este trabajo es el fruto de los siguientes aportes:

- de las encuesta realizada a los fieles de las Parroquias

- de la consulta a los Consejos de Pastoral Parroquial de las Parroquias

- de los participantes en el encuentro de agentes de pastoral parroquial de setiembre del 2006

- de las sugerencias enviados por los párrocos

A nivel local es un aporte valioso para que las Parroquias, por medio de sus consejos pastorales, puedan confrontar sus realidades particulares con las que se reflejan en este estudio.

A nivel provincial es el primer paso en la elaboración del Proyecto Provincial de Pastoral Parroquial. En lo sucesivo continuaremos trabajando en los principios doctrinales, y en la elaboración de los criterios y acciones comunes.

Los saludo fraternalmente

P. Omar Cadenini, F.D.P.

Consejero Secretariado Parroquial

I. Comunión de vida

&Todos los creyentes se mantenían unidos” (Hch. 2,44)

1. Identidad (testimonio carismático)

Las Parroquias se caracterizan principalmente por la acción sacramental. En segundo lugar se destaca la pastoral juvenil y la catequesis.

La pastoral parroquial debe tener en cuenta las diferencias entre las Parroquias urbanas y rurales.

2. Fortalezas (testimonio carismático)

Las fortalezas fundamentales son:

1-Caridad en acción 2-Espíritu de familia 3-Celebrar la vida

4-Presencia de los jóvenes 5-Vitalidad de la catequesis

3. Debilidades (testimonio carismático)

Las debilidades fundamentales son: -Crisis a causa de los cambios de sacerdotes -Falta de espíritu de oración -Poco compromiso laical -Crisis de organización y de comunicación -Falta de apertura a los cambios

Se destacan como impedimentos fundamentales para vivir el espíritu de familia el poco compromiso, las actitudes de dominio y la falta de comunicación.

La individualidad y la fragmentación afectan profundamente la vida de la sociedad en general y de las comunidades parroquiales.

La queja más frecuente que se escucha en las Parroquias Argentinas es “somos siempre los mismos para trabajar” y en segundo lugar: “nunca se encuentra un cura cuando se lo necesita”. En Uruguay la queja más frecuente: “es una Parroquia de viejitas piadosas”.

Se percibe una pastoral parroquial de eventos, y es difícil generar procesos a mediano y largo plazo.

4. Desafíos (testimonio carismático)

El desafío mayor es el respeto de los procesos que vive la comunidad ante el cambio de los religiosos. Todos coinciden en señalar que es necesario establecer criterios pastorales comunes que impidan que el único criterio sea: “cada maestro con su librito.”

Otra causa de conflictividad en las Parroquias son de tipo relacional.

En Argentina se perciben como preocupaciones principales la pobreza y en segundo lugar los matrimonios de segunda unión. En Uruguay las sectas.

5. Órganos de comunión (eclesialidad)

El Consejo de Pastoral Parroquial existe en todas las Parroquias y se señala que su tarea prioritaria es la organización de actividades.

Se ve necesario aclarar la distinción entre consejo pastoral y junta pastoral y explicar a finalidad de cada uno.

6. Comunión diocesana (eclesialidad)

La mayoría de las Parroquias están comprometidas con la planificación pastoral de la diócesis que les corresponde. Hay que tener cuidado de no “caer en la sutil tentación que menciona el Papa en la NMI, 38, es decir, pensar que los resultados solamente dependen de nuestra capacidad de hacer y programar”[1]

La integración diocesana se manifiesta principalmente en la participación en eventos diocesanos, y secundariamente en la integración de estructuras diocesanas de comunión.

7. Parroquia y Movimientos apostólicos (eclesialidad)

La relación de la Parroquia con los movimientos apostólico se califica de buena en líneas generales.

La imposición por parte del párroco a que los fieles de su parroquia pertenezcan a un movimiento determinado ha generado no pocos conflictos.

8. Parroquia y Obras orioninas (testimonio carismático)

En cuanto a la relación de la Parroquia con las otras obras de la Congregación en el lugar se señala la falta de comunicación y de integración.

Se ve necesario organizar el Consejo de Pastoral Local.

No se logra percibir muchas veces por parte de los religiosos y laicos de las obras institucionales a la Parroquia como comunidad de comunidades.

La atención de las Obras institucionales hace que algunos religiosos no se integren en la pastoral parroquial.

En las diócesis donde existen varios Parroquias de la Congregación se percibe muchas veces: criterios pastorales opuestos, falta de diálogo y ausencia de trabajo en equipo. Genera confusión y no ayudan a la comunión eclesial y de la Familia Orionita.

9. Parroquia e Instituciones (encarnación en el territorio)

En la Argentina: la relación de la Parroquia con otras Instituciones del barrio es principalmente sacramental: bendiciones, pedido de Misas, etc.

La Parroquia se relaciona principalmente con las Escuelas estatales de su jurisdicción.

En Uruguay hay buena colaboración mutua.

Mayoritariamente las Parroquias no tienen vinculación con el Estado.

10. Asuntos económicos (gestión con los laicos)

El Consejo de Asuntos Económicos no existe en la mayoría de las Parroquias de Argentina. En las Parroquias del Uruguay si existe

La rendición de cuenta mensual en las Parroquias Argentinas no se publica y en las Parroquias del Uruguay si.

La mayoría de las Parroquias no se sostiene con sus ingresos ordinarios.

11. Laicos (gestión con los laicos)

Los laicos no son valorados adecuadamente ya que se considera que su principal misión consiste en facilitarle las tareas al sacerdote.

Se señala la falta de formación para la evangelización de las realidades temporales: mundo de la política, de la educación, etc.

El ministerio laical más desarrollado en las Parroquias es el de los catequistas. Luego se destacan los ministros de la Eucaristía. En la mayoría de las Parroquias no hay diáconos permanentes.

12. Sacerdotes (testimonio carismático)

“… falta de tiempo y de actitud para reflexionar las numerosas y fuertes experiencias pastorales que vivenciamos, las cuales quedan sin ser asimiladas sapiencialmente”[2]

Se reclama a los sacerdotes como misión principal el acompañamiento y la formación.

Se señalan como dificultad los frecuentes cambios de los sacerdotes de las Parroquias, por lo cual se percibe la necesidad de un Proyecto Provincial de Pastoral Parroquial que garantice la continuidad de los criterios fundamentales.

Todas las Parroquias señalan que los sacerdotes se destacan por los momentos de oración.

13. Pastoral vocacional (testimonio carismático)

En la mayoría de las Parroquias se reza por las vocaciones.

Las vocaciones consagradas surgidas son pocas, la cantidad va disminuyendo.

14. Pastoral juvenil (testimonio carismático)

Se percibe la presencia de los jóvenes en nuestras Parroquias como una característica distintiva.

De acuerdo a los datos, en Argentina, existe en promedio de 1 dirigente juvenil cada 10 jóvenes. En Uruguay los jóvenes y los dirigentes son pocos.

15. Ecumenismo (testimonio carismático)

Todas las Parroquias manifiestan que no se llevan adelante iniciativas en el campo ecuménico.

16. Itinerario cristiano (encarnación en el territorio)

Los grupos parroquiales son una propuesta de acompañamiento para el cristiano en las distintas etapas de la vida. No logran constituir un itinerario.

II. Anuncio de la fe

&Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles”(Hch.2, 42)

17. Formación (gestión con los laicos)

La formación de los laicos es fundamentalmente de carácter espiritual. Falta formación para el compromiso cristiano en los ámbitos seculares.

Se intentan difundir los documentos eclesiales, aunque es insuficiente.

Mayormente se desconocen los Proyectos de pastoral juvenil, de pastoral educativa, de las obras de caridad que tiene la Congregación, y por eso no se aplican.

18. Lectura orante de la Biblia (gestión con los laicos)

Existen iniciativas bíblicas, en su gran mayoría solo eventuales. En Uruguay hay abundantes iniciativas de lectura orante de la Biblia.

Falta en las comunidades parroquiales encuentro periódicos que favorezcan el diálogo sincero y el discernimiento como frutos de la lectura orante de la Palabra de Dios

19. Formación de catequistas (gestión con los laicos)

Considerable de catequistas, pero son pocos los que han recibido formación en seminarios diocesanos. En Uruguay hay mayor formación de los catequistas, pero menor cantidad.

Se señala como preocupante la falta de formación de algunos catequistas y la falta de compromiso. Es una realidad en muchas Parroquias que los catequistas no participan de la Misa dominical.

20. Formación de líderes cristianos (gestión con los laicos)

“No se ha prestado suficiente atención a la formación de líderes educadores en la fe y cristianos responsables en los organismos intermedios del barrio, del mundo obrero y campesino”[3]

21. Espíritu misionero (encarnación en el territorio)

Las acciones pastorales se dirigen primeramente a los cristianos comprometidos, en segundo lugar a los que van a misa, y en ultimo lugar a los alejados.

Se realizan iniciativas misioneras dentro del territorio parroquial. Son pocas las iniciativas fuera de la jurisdicción parroquial.

22. Catequesis de Confirmación (gestión con los laicos)

Son muy positivas las experiencias que se llevan adelante durante la catequesis de confirmación de adolescentes. Es considerable el número de adolescentes que después de la Confirmación continua trabajando en las Parroquias.

23. Catequesis especial (testimonio carismático)

En Argentina la mayoría de las parroquias tienen catequesis especial, en el Uruguay no.

24. Medios de comunicación (encarnación en el territorio)

Los medios de comunicación que se utilizan principalmente son las radios zonales y canales de TV locales. La falta de recurso y de capacitación dificulta el acceso.

Hay poca difusión de la Revista Don Orione entre los agentes de pastoral y entre los fieles de las Parroquias.

25. Pastoral educativa (testimonio carismático)

Se desaprovecha la posibilidad de llevar adelante proyectos de animación pastoral de las comunidades educativas que pertenecen a la jurisdicción parroquial.

26. Seminario Catequístico (gestión con los laicos)

En las instalaciones del Colegio San Pío de Claypole funciona desde hace varios años el Seminario Catequístico Diocesano Maria Reina de los Apóstoles que se ocupa de la formación de los catequistas.

27. Equipos de Retiro (gestión con los laicos)

Existen equipos que organizan retiros espirituales para personas de diferentes edades en varias Parroquias. Las experiencias son muy positivas.

III. Celebración de la fe

& “…participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones” (Hch.2, 42)

28. Celebración y vida (encarnación en el territorio)

Es necesario acercar la vida de la gente a la celebración (festejando cumpleaños, aniversarios, recordando a los familiares difuntos, etc)

La vida se conecta con la liturgia principalmente: en las procesiones, en días especiales como el día de la madre, del padre, del maestro, etc. También por medio de los cantos y de las fechas patrias.

29. Religiosidad (encarnación en el territorio)

La conmemoración de algunas devociones populares mensuales en algunos cristianos reemplaza la participación en la Eucaristía dominical.

En Argentina se señala que las iniciativas de oración son más de tipo devocional, y en Uruguay más litúrgicas.

Las principales manifestaciones de religiosidad popular en Argentina son la devoción a los santos y las bendiciones.

Las celebraciones del año litúrgico que convocan un mayor número de gente son Semana Santa, Navidad y las Fiestas Patronales.

30. Equipo litúrgico (gestión con los laicos)

Todas las parroquias tienen un equipo de animación litúrgica. No siempre se logra que los distintos ministerios expresen el mismo mensaje en la celebración.

31. Sacramentos de Iniciación (eclesialidad)

La Primera Comunión y la Confirmación muchas veces se vive como el final de una etapa y no como es en verdad el inicio de un camino de comunión con Jesús y compromiso cristiano.

IV. Servicio a los más pobres

& “compartían los alimentos con alegría y sencillez de corazón” (Hch. 2, 46)

32. Nuevas pobrezas (encarnación en el territorio)

Se señalan como principales “nuevas pobrezas”: las adicciones y la desintegración de las familias.

33. Defensa de la vida (testimonio carismático)

La comunidad parroquial esta comprometida en la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la vejez. La bendición de mamás embarazadas y la unción de los enfermos a los ancianos son oportunidades para destacar el valor y la dignidad de la persona humana.

34. Pastoral del alivio (testimonio carismático)

La pastoral de la salud esta organizada en la mayoría de las Parroquias. La Parroquia se preocupa por atender pastoralmente, visitar a los enfermos del barrio

35. Caritas (testimonio carismático)

La acción caritativa de las Parroquias es marcadamente asistencial. Se ayuda a los más necesitados con alimentos y ropa. Las iniciativas de promoción humana son escasas.

36. Evangelio Social (testimonio carismático)

Se revela una ausencia de los contenidos fundamentales de la doctrina social de la Iglesia en la catequesis. Se señala la necesidad de enseñar el Evangelio Social con palabras pero principalmente con ejemplos de vida y de administración de las Parroquias.

“Nos falta profundizar aquella audacia, aquel ardor de Don Orione por la redención social de Jesucristo”[4].



[1] Cfr. Cap. Provincial 2003, eje 3 – situación 3.

[2] Cfr. Cap. Provincial 2003, eje 3 – situación 3.

[3] Cfr. Puebla 630.

[4] Cfr. Cap. Provincial 2003, eje 3 – situación 6.

Resumen del Encuentro de Párrocos 2007

Encuentro anual de

Párrocos y vicarios parroquiales

- Jueves 22 de marzo del 2007

-15 hs

-Casa de Ejercicios

Ntra. Sra. de la Divina Providencia

“Discípulos y misioneros

de Jesucristo, para que nuestros pueblos en El tengan vida”

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (Jn. 14, 6)

Oración en preparación a la V Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano y del Caribe

Señor Jesucristo, Camino, Verdad y vida,
rostro humano de Dios y rostro divino del hombre,
enciende en nuestros corazones
el amor al Padre que está en el cielo
y la alegría de ser cristianos.

Ven a nuestro encuentro
y guía nuestros pasos
para seguirte y amarte
en la comunión de tu Iglesia,
celebrando y viviendo
el don de la Eucaristía,
cargando con nuestra cruz,
y urgidos por tu envío.

Danos siempre el fuego
de tu Santo Espíritu,
que ilumine nuestras mentes
y despierte entre nosotros
el deseo de contemplarte,
el amor a los hermanos,
sobre todo a los afligidos,
y el ardor por anunciarte
al inicio de este siglo.

Discípulos y misioneros tuyos,
queremos remar mar adentro,
para que nuestros pueblos
tengan en Ti vida abundante,
y con solidaridad construyan
la fraternidad y la paz.

Señor Jesús, ¡Ven y envíanos!

María, Madre de la Iglesia,
ruega por nosotros.
Amén.

Dialogo de BENEDICTO XVI con los seminaristas del seminario mayor de Roma
CON LOS SEMINARISTAS Sábado 17 de febrero de 2007

MARCO CECCARELLI: DIÓCESIS DE ROMA, diácono (será ordenado sacerdote el próximo 29 de abril) Santidad, en los próximos meses mis compañeros y yo seremos ordenados sacerdotes. Pasaremos de una vida bien estructurada por las reglas del seminario a la situación mucho más compleja de nuestras parroquias. ¿Qué consejos nos da para vivir lo mejor posible el inicio de nuestro ministerio presbiteral?

“Aquí en el seminario tenéis una vida bien articulada. Yo diría, como primer punto, que también en la vida de los pastores de la Iglesia, en la vida diaria del sacerdote, es importante conservar, en la medida de lo posible, un cierto orden: que nunca falte la misa; sin la Eucaristía un día es incompleto; por eso, crecemos ya en el seminario con esta liturgia diaria. Me parece muy importante que sintamos la necesidad de estar con el Señor en la Eucaristía, que no sea un deber profesional, sino que sea realmente un deber sentido interiormente, que nunca falte la Eucaristía.

El otro punto importante es tomar tiempo para la liturgia de la Horas, y así para esta libertad interior: con todas las cargas que llevamos, esta liturgia nos libera y nos ayuda también a estar más abiertos, a estar en contacto más profundo con el Señor. Naturalmente, debemos hacer todo lo que exige la vida pastoral, la vida de un vicario parroquial, de un párroco o de los demás oficios sacerdotales. Pero no conviene olvidar nunca estos puntos fijos, que son la Eucaristía y la liturgia de las Horas, para tener durante el día cierto orden, pues, como dije al inicio, no debemos estar inventando cada día. Hemos aprendido: "Serva ordinem et ordo servabit te". Esas palabras encierran una gran verdad.

Asimismo, es importante no descuidar la comunión con los demás sacerdotes, con los compañeros de camino; y no descuidar el contacto personal con la palabra de Dios, la meditación. ¿Qué hacer? Yo tengo una receta bastante sencilla: combinar la preparación de la homilía dominical con la meditación personal, para lograr que estas palabras no sólo estén dirigidas a los demás, sino que realmente sean palabras dichas por el Señor a mí mismo, y maduradas en una conversación personal con el Señor. Para que esto sea posible, mi consejo consiste en comenzar ya el lunes, porque si se comienza el sábado es demasiado tarde: así la preparación resulta apresurada, y tal vez falte la inspiración, porque hay otras cosas en la cabeza. Por eso, ya el lunes conviene leer sencillamente las lecturas del domingo siguiente, que tal vez parecen inaccesibles, como las piedras de Massá y Meribá, ante las cuales Moisés dice: "Pero, ¿cómo puede brotar agua de estas piedras?".

Dejemos que el corazón digiera estas lecturas. En el subconsciente las palabras trabajan y cada día vuelven un poco. Obviamente, también hay que consultar libros, si es posible. Con este trabajo interior, día tras día, se ve cómo poco a poco va madurando una respuesta, poco a poco se abre esta palabra, se convierte en palabra para mí. Y dado que soy un contemporáneo, también se convierte en palabra para los demás. Luego puedo comenzar a traducir lo que veo en mi lenguaje teológico al lenguaje de los demás; sin embargo, el pensamiento fundamental es el mismo para los demás y para mí.

Así se puede tener un encuentro permanente, silencioso, con la Palabra, que no requiere mucho tiempo, tiempo que tal vez no tenemos. Pero reservadle un poco de tiempo: así no sólo madura una homilía para el domingo, para los demás, sino que también nuestro propio corazón es tocado por la palabra del Señor. Permanezcamos en contacto también en una situación donde tal vez disponemos de poco tiempo.

Ahora no me atrevo a dar demasiados consejos, porque la vida en la gran ciudad de Roma es un poco diversa de la que yo viví hace cincuenta y cinco años en Baviera. Pero creo que lo esencial es precisamente esto: Eucaristía, liturgia de las Horas, oración y conversación con el Señor cada día, aunque sea breve, sobre sus Palabras que debo anunciar. No hay que descuidar nunca la amistad con los sacerdotes, la escucha de la voz de la Iglesia viva y, naturalmente, la disponibilidad con respecto a las personas que nos han sido encomendadas, porque precisamente de estas personas, con sus sufrimientos, con sus experiencias de fe, con sus dudas y dificultades, podemos aprender a buscar y encontrar a Dios, encontrar a nuestro Señor Jesucristo”.

Trabajo Grupal:

  1. Leer en pequeños grupos
  2. Dialogar sobre el mensaje del Papa en relación con nuestra labor en la pastoral parroquial.
  3. Elaborar una conclusión para compartir en el plenario

Misión orionita en la Parroquia

a) Capítulo General

La Congregación se abrirá cada vez más a la misión en las parroquias: crecerá, por lo tanto, el número de los religiosos que están insertos en esta pastoral. Cada Provincia, por lo tanto, lleva a cumplimiento con urgencia el proyecto orionita de pastoral parroquial cuidando:

a) La formación específica orionita de los párrocos y de los colaboradores, a fin de que sean conscientes que son parte de una comunidad religiosa;

b) La elección preferencial de los ambientes populares y periféricos (cfr. Norma, 132);

c) La aplicación de los siguientes aspectos típicamente orionitas:

- privilegiar actividades para los necesitados del territorio;

- trabajar en la realidad de la pobreza también en tierra de misión;

- cultivar y privilegiar la presencia de los jóvenes cuidando la vocación humana y cristiana abierta también a la consagración;- promover un ministerio laical más amplio en la esfera eclesial y en las realidades temporales;

- sostener más intensamente la espiritualidad del Movimiento Laical Orionita;

- educar a una adhesión filial en lo que respecta al magisterio del Papa y de los Obispos;

- colocarse en sintonía con el proyecto pastoral de la Iglesia local;

- promover, en conjunto con la nueva evangelización, una pastoral misionera hacia los alejados y los no cristianos presentes en el territorio”.

b) Asamblea Provincial:

Acción 1

Elaborar el proyecto provincial de pastoral parroquial

Aplicación

Provincia religiosa

Responsable

Secretariado parroquial

Plazo

Elaboración: 2005-2007 - Implementación: 2008-2010

Acción 2

Jornada de formación para agentes de pastoral parroquial.

Aplicación

Nivel zonal

Responsable

Secretariado parroquial

Plazo

Anual

Acción 3

Para realizar la programación de las actividades pastorales y caritativas convocar al comienzo y al final de cada año en el consejo de pastoral parroquial a no menos de dos representantes cualificados del colegio y del cottolengo

Aplicación

Nivel local

Responsable

Superior local junto con el Párroco

Plazo

Al comienzo y final de cada año

Propuesta de trabajo 2006-2008

Año 2006 : Analizar la realidad de nuestras parroquias

(Marco de la realidad)

1

2

3

4

5

6

Inicio del camino con los párrocos

-Consulta a los consejos

-Encuestas

Documento de trabajo

Reflexión y aportes en el encuentro

Aportes de los párrocos

por mail

Marco 1:

La realidad de nuestras Parroquias

marzo

mayo a julio

agosto

setiembre

octubre

diciembre

Año 2007: Iluminar con la Palabra de Dios: Biblia, Magisterio, Tradición

(Marco doctrinal)

7

8

9

10

11

Reunión con los párrocos

Trabajo de reflexión

en los consejos de pastoral

de las parroquias:

La Parroquia Orionina”

Encuentro de agentes de pastoral parroquial.

Aportes de los párrocos

por mail

Marco 2:

La Parroquia orionina”

22 de marzo

julio

8 y 9 setiembre

octubre

noviembre

Año 2008 : Priorizar criterios y acciones de la pastoral parroquial orionina

(Lineamientos pastorales)

12

13

14

15

16

17

18

Reunión con los párrocos

Trabajo

en las parroquias

Encuentro de agentes de pastoral parroquial.

Aportes de los párrocos

por mail

Doc 3:

Lineamientos

Aprobación

del documento completo por el Consejo Provincial

-Publicación

-Implementación

-Evaluación

marzo

junio a julio

setiembre

octubre

noviembre

diciembre

2009

Apéndice: Mirada de Benedicto XVI

sobre la realidad de América Latina

Discurso a los participantes de la Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina

Señores Cardenales,

Queridos hermanos en el Episcopado:

Me da mucha alegría recibir y saludar con afecto a los Consejeros y Miembros de la Pontificia Comisión para América Latina con ocasión de su Reunión Plenaria. Agradezco a su Presidente, el Cardenal Giovanni Battista Re, sus amables palabras que expresan el sentir de todos vosotros y el deseo profundo de renovar vuestro compromiso de servir, cum Petro et sub Petro, a la Iglesia que peregrina en América Latina, siguiendo el ejemplo de Cristo, el Buen Pastor, que ama y se entrega por sus ovejas.

Pensando en los desafíos que al inicio de este tercer milenio se plantean ala Evangelización, se ha escogido como tema de reflexión este encuentro "La familia y la educación cristiana en América Latina", muy en consonancia con el inolvidable Encuentro Mundial de las Familias el pasado verano en Valencia, España. Fue un hermoso acontecimiento que pude compartir con familias católicas de todo el mundo, muchas de ellas latinoamericanas.

Vuestra presencia aquí me hace pensar en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que he convocado en Aparecida, Brasil, y que tendré el gusto de inaugurar. Pido al Espíritu Santo, que asiste siempre a su Iglesia, que la gloria de Dios Padre misericordioso y la presencia pascual de su Hijo iluminen y guíen los trabajos de este importante evento eclesial a fin de que sea signo, testimonio y fuerza de comunión para toda la Iglesia en América Latina.

Esta Conferencia, en continuidad con las cuatro anteriores, está llamada a dar un renovado impulso a la Evangelización en esa vasta región del mundo eminentemente católica, en la que vive una gran parte de la comunidad de los creyentes. Es preciso proclamar íntegro el Mensaje de la Salvación, que llegue a impregnar las raíces de la cultura y se encarne en el momento histórico latinoamericano actual, para responder mejor a sus necesidades y legítimas aspiraciones.

Al mismo tiempo, se ha de reconocer y defender siempre la dignidad de cada ser humano como criterio fundamental de los proyectos sociales, culturales y económicos, que ayuden a construir la historia según el designio de Dios. En efecto, la historia latinoamericana ofrece multitud de testimonios de hombres y mujeres que han seguido fielmente a Cristo de un modo tan radical que, llenos de ese fuego divino que lo consume todo, han forjado la identidad cristiana de sus pueblos. Su vida es un ejemplo y una invitación a seguir sus pasos.

La Iglesia en América Latina afronta enormes desafíos: el cambio cultural generado por una comunicación social que marca los modos de pensar y las costumbres de millones de personas; los flujos migratorios, con tantas repercusiones en la vida familiar y en la práctica religiosa en los nuevos ambientes; la reaparición de interrogantes sobre cómo los pueblos han de asumir su memoria histórica y su futuro democrático; la globalización, el secularismo, la pobreza creciente y el deterioro ecológico, sobre todo en las grandes ciudades, así como la violencia y el narcotráfico.

Ante todo ello, se ve la necesidad urgente de una nueva Evangelización, que nos impulse a profundizar en los valores de nuestra fe, para que sean savia y configuren la identidad de esos amados pueblos que un día recibieron la luz del Evangelio. Por ello resulta oportuno el tema elegido como guía para las reflexiones de dicha Conferencia: Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida. En efecto, la V Conferencia ha de fomentar que todo cristiano se convierta en un verdadero discípulo de Jesucristo, enviado por Él como apóstol, y como decía el Papa Juan Pablo II, "no de re-evangelización sino de una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión", a fin de que la Buena Noticia arraigue en la vida y en la conciencia de todos los hombres y mujeres de América Latina (Discurso en la apertura de la XIX Asamblea del Consejo del Episcopado Latinoamericano. Port-au-Prince, Haití, 9 marzo1983).

Queridos Hermanos: los hombres y mujeres de América Latina tienen una gran sed de Dios. Cuando en la vida de las comunidades se produce un sentimiento como de orfandad respecto a Dios Padre, es vital la labor de los Obispos, sacerdotes y demás agentes de pastoral, que den testimonio, como Cristo, de que el Padre es siempre Amor providente que se ha revelado en su Hijo. Cuando la fe no se alimenta de la oración y meditación de la Palabra divina; cuando la vida sacramental languidece, entonces prosperan las sectas y los nuevos grupos pseudo religiosos, provocando el alejamiento de la Iglesia por parte de muchos católicos. Al no recibir éstos respuestas a sus aspiraciones más hondas, que podrían encontrarse en la vida de fe compartida, se producen también situaciones de vacío espiritual. En la labor evangelizadora es fundamental recordar siempre que el Padre y el Hijo enviaron al Espíritu Santo en Pentecostés, y que ese mismo Espíritu sigue impulsando la vida de la Iglesia. Por eso es importante el sentido de pertenencia eclesial, donde el cristiano crece y madura en la comunión con sus hermanos, hijos de un mismo Dios y Padre.

"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí" (Jn 14,6). Como señalaba mi venerado predecesor Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica Ecclesia in America, "Jesucristo es, pues, la respuesta definitiva a la pregunta sobre el sentido de la vida ya los interrogantes fundamentales que asedian también hoy a tantos hombres y mujeres del continente americano" (n. 10). Sólo viviendo intensamente su amor a Jesucristo y entregándose generosamente al servicio de la caridad, sus discípulos serán testigos elocuentes y creíbles del inmenso amor de Dios por cada ser humano. De esta manera, amando con el mismo amor de Dios, llegarán a ser agentes de la transformación del mundo, instaurando en él una nueva civilización, que el querido Papa Pablo VI llamaba justamente "la civilización del amor" (cf. Discurso en la clausura del Año Santo, 25 diciembre 1975).

Para el futuro de la Iglesia en Latinoamérica y el Caribe es importante que los cristianos profundicen y asuman el estilo de vida propio de los discípulos de Jesús: sencillo y alegre, con una fe sólida arraigada en lo más íntimo de su corazón y alimentada por la oración y los sacramentos. En efecto, la fe cristiana se nutre sobre todo de la celebración dominical de la Eucaristía, en la cual se realiza un encuentro comunitario, único y especial con Cristo, con su vida y su palabra.

El verdadero discípulo crece y madura en la familia, en la comunidad parroquial y diocesana; se convierte en misionero cuando anuncia la persona de Cristo y su Evangelio en todos los ambientes: la escuela, la economía, la cultura, la política y los medios de comunicación social. De modo especial, los frecuentes fenómenos de explotación e injusticia, de corrupción y violencia, son una llamada apremiante para que los cristianos vivan con coherencia su fe y se esfuercen por recibir una sólida formación doctrinal y espiritual, contribuyendo así a la construcción de una sociedad más justa, más humana y cristiana.

Es un deber importante alentar a los cristianos que, animados por su espíritu de fe y caridad, trabajan incansablemente para ofrecer nuevas oportunidades a quienes se encuentran en la pobreza o en las zonas periféricas más abandonadas, para que puedan ser protagonistas activos de su propio desarrollo, llevándoles un mensaje de fe, de esperanza y de solidaridad.

Para terminar, vuelvo al tema de vuestro encuentro de estos días sobre la familia cristiana, lugar privilegiado para vivir y transmitir la fe y las virtudes. En el hogar se custodia el patrimonio de la fe; en él los hijos reciben el don de la vida, se sienten amados tal como son y aprenden los valores que les ayudarán a vivir como hijos de Dios. De esta manera, la familia, acogiendo el don de la vida, se convierte en el ambiente propicio para responder al don de la vocación (cf. Alocución en el Ángelus, Valencia, 8 julio 2006), especialmente ahora en que se siente tanto la necesidad de que el Señor envíe trabajadores a su mies.

Pidamos a María, modelo de madre en la Sagrada Familia y Madre de la Iglesia, Estrella de la Evangelización, que guíe con su intercesión maternal a las comunidades eclesiales de Latinoamérica y el Caribe, y asista a los participantes en la V Conferencia para que encuentren los caminos más apropiados a fin de que aquellos pueblos tengan vida en Cristo y construyan, en el llamado "Continente de la esperanza", un futuro digno para todo hombre y mujer. Os aliento a todos en vuestros trabajos y os imparto de corazón mi Bendición Apostólica.

Benedicto XVI

Fotos del Encuentro de Catequistas

Podes mirar las fotos del encuentro de catequistas realizado en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús el 2 de junio pasado.


http://picasaweb.google.com/parroquiasorionitas/EncuentroDeCatequistasDeLaParroquiaSagradoCorazN?authkey=7PwnXQkaD7c